Subsecretario del Sínodo sobre la Sinodalidad: El depósito de la fe no cambia ni puede cambiar

Заместитель секретаря Синода по вопросам синодальности: Депозит веры не меняется и не может меняться

Por Almudena Martínez-Bordiú

Ciudad del Vaticano, 9 nov 2024 / 08:00 am

El obispo Luis Marín de San Martín es una de las figuras clave del Sínodo sobre la Sinodalidad. El Papa Francisco le nombró subsecretario del evento, que el prelado español dice haber vivido como "una oferta de gracia" y una llamada "a la conversión personal"."

Concluida ya la reciente reunión en Roma y emitido el documento final, el obispo destacó en conversación con ACI Prensa, socio informativo de CNA en español, que la sinodalidad "es una dimensión constitutiva de la Iglesia", por lo que, a pesar de que la asamblea haya terminado, "el proceso continúa"

El prelado señaló que esta dimensión "no es un logro" o algo que se adquiere, sino que "existe y ha existido siempre." Afirmó que "la Iglesia 'es' sinodal" y que en esta etapa de "implementación" se pretende, por tanto, desarrollar esta dimensión, "sacar consecuencias y concretarla en la vida de la Iglesia."

Para el agustino, el documento final "no es un recetario de medidas ni un código de leyes", sino que "abre puertas, indica caminos a recorrer y alienta procesos" con "diversas velocidades, desarrollos y concreciones, porque hay diferencias geográficas y culturales", aunque con el mismo "depósito de la fe: un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo"."

Durante estos cuatro años, explicó, ha tratado de "escuchar la voz del Espíritu para discernir cómo ser fieles al Señor y cómo vivir y testimoniar el Evangelio en el mundo de hoy."

También lo concibe como una oportunidad de renovación profunda, que "nace de la experiencia de Cristo resucitado" y se orienta también a la misión en el mundo de hoy, asumiendo la diversidad cultural y los distintos retos, "pero siempre en comunión"

Respecto a la propuesta del documento final de revisar el Derecho Canónico en "clave sinodal", Marín afirmó que "el Código de Derecho Canónico es un instrumento práctico". En este sentido, reiteró que "el depósito de la fe no cambia, pero las leyes de la Iglesia católica se renuevan, para que se adapten mejor y sean más útiles en la misión salvífica que se le ha encomendado"."Se pide una revisión del código de 1983, teniendo en cuenta el desarrollo eclesiológico actual, para que pueda dar formas, estructuras y procedimientos en clave sinodal", explicó.

En declaraciones a ACI Prensa, el obispo dijo que "hay una comisión de canonistas que está trabajando" para revisar las estructuras y procesos existentes para que sean más eficaces.

Entre los temas revisados, Marín mencionó "la obligatoriedad de los consejos pastorales diocesanos y parroquiales; desarrollar vías para la colaboración de los laicos, integrando así la variedad de ministerios; ampliar las posibilidades de que los laicos ejerzan ministerios", o establecer "nuevas estructuras regionales o continentales, como las asambleas eclesiales", así como "determinar el modo de llevar a cabo la transparencia, la rendición de cuentas y las evaluaciones"."

Otra consecuencia del Sínodo sobre la Sinodalidad es la petición de una mayor participación de los laicos en los "procesos de toma de decisiones" y que esto se haga a través de nuevas estructuras e instituciones sinodales.

Para el prelado, la participación de los laicos no es una concesión "sino una consecuencia del bautismo", por lo que "deben asumir toda la responsabilidad que les corresponde, sin laicizar al clero ni clericalizar a los laicos"

El subsecretario sinodal subrayó que todo bautizado "debe sentirse implicado en la vida y misión de la Iglesia y participar en el discernimiento para la toma de decisiones, buscando su bien." Una corresponsabilidad que, señaló, es diferenciada, ya que "cada persona participa de acuerdo con sus diferentes ministerios y funciones."

(La historia continúa más abajo)

Referente a las palabras del Papa Francisco, señaló que "el modelo no es la pirámide, ni la esfera, sino el poliedro."

"El obispo y el párroco, para tomar decisiones, tienen el deber de consultar y escuchar para discernir, de tal manera que los órganos participantes tienen que existir y funcionar. Luego tomarán las decisiones que les correspondan por su ministerio y explicarán las decisiones tomadas"

Marín insistió en la necesidad de clarificar los procesos de toma de decisiones y la corresponsabilidad, ya que hay cuestiones "en las que la decisión corresponde sólo al obispo o al párroco y otras que se pueden tomar en otras instancias"

Sin embargo, "es necesario clarificar los procesos de toma de decisiones y la corresponsabilidad", añadió el obispo.

"La autoridad en la Iglesia debe entenderse y ejercerse siempre como un servicio. Asimismo, es importante tener presente el principio de subsidiariedad; los asuntos deben resolverse en el nivel más cercano a los interesados", explicó el subsecretario sinodal.

Respecto a la participación de la mujer en la Iglesia, según Marín, el documento plantea, sobre todo, "la necesidad de que la mujer asuma el papel que le corresponde en la Iglesia, incluida la participación en los ministerios", señalando que hasta hace poco, "sorprendentemente, los ministerios laicales estaban abiertos sólo a los hombres"

Marín aclaró que lo mismo ocurre con los puestos de responsabilidad, "que pueden ser ocupados por laicos, sean hombres o mujeres."

"En la Curia Romana ya hay mujeres en la secretaría de algunos dicasterios y nada impide que en el futuro presidan otros, como ya hacen hoy los laicos."

El prelado dijo que en algunos lugares "las mujeres desempeñan muchas tareas pastorales y administrativas, así como de gobierno, y es conveniente seguir en esta dirección"

Respecto al párrafo 60 del documento final del sínodo, dijo que "plantea también la cuestión del diaconado, que es un ministerio ordenado y no laical. Está claro que había diaconisas en la Iglesia primitiva. Pero, ¿era un ministerio ordenado? ¿Cuáles eran sus funciones? ¿Era el mismo en todas las Iglesias locales? Para profundizar en la cuestión, el Papa Francisco nombró dos comisiones. El trabajo de estudiarlo continúa", señaló.

En este sentido, Marín subrayó que "es importante señalar que no se trata del acceso al sacerdocio y al episcopado; sólo se estudia el tema del diaconado, que es un grado del sacramento del orden, pero que, como recuerda el Concilio [Vaticano II], no está orientado al sacerdocio sino al ministerio (los diáconos no son sacerdotes, como sí lo son los presbíteros y los obispos)". El sínodo pide más aclaraciones", señaló.

Uno de los apartados que recibió más votos en contra fue el nº 27 sobre "estudiar cómo hacer de las celebraciones litúrgicas expresión de la sinodalidad". La propuesta recibió 312 votos a favor (87,8%) y 43 en contra (12,1%).

"Dada la importancia de la relación entre liturgia y sinodalidad", continuó Marín, "se sugiere encomendar a un grupo de estudio la tarea de hacer que las celebraciones litúrgicas sean más expresión de la sinodalidad"."

"En mi opinión -continuó-, se refiere sobre todo a tres líneas de profundización: cómo fortalecer la comunión, de modo que los que celebran sean la comunidad unida en Cristo resucitado y no una suma de individuos inconexos, desconocidos y solitarios; cómo promover la participación diferenciada, evitando considerarnos meros espectadores; cómo implicarnos todos en la misión compartida, en la evangelización. En definitiva, creo que la clave está en cómo vivir y hacer presente el amor (caritas), que nos identifica como cristianos"

El subsecretario también señaló que la asamblea pidió "clarificar cuáles son los criterios para la selección de obispos y cómo debe entrar la Iglesia local en el proceso de selección"

En esta línea, indicó que es "necesario superar la mentalidad de 'poder' y desarrollar la de 'servicio'. No cabe duda de que cuanto más cerrado es un grupo, mayor es el riesgo de elitismo, por lo que se pide una mayor implicación del pueblo de Dios"

Sin embargo, subrayó que existen dificultades prácticas, especialmente en las diócesis grandes, donde el conocimiento de los posibles candidatos es limitado. "Otras dificultades las encontramos en la participación: ¿sólo creyentes? ¿Los que practican [la fe]? ¿Todos? También en la forma de realizar la consulta, evitando campañas electorales y presiones de grupos organizados"

"El principio es claro: ampliar la consulta y permitir una mayor participación. Pero se requiere un estudio en profundidad, procediendo con calma. Por eso el Papa ha creado un grupo de trabajo sobre este tema. Esperemos sus conclusiones", indicó Marín.

En cuanto a quienes, "con buena voluntad, temían un cambio de doctrina, ya han visto que no es así. El depósito de la fe no cambia ni puede cambiar. Se trata de profundizar en él, formular su expresión y desarrollarlo en el tiempo presente, como ha hecho la Iglesia a lo largo de su historia", afirmó Marín.

"El proceso sinodal surge de la acción del Espíritu Santo y requiere necesariamente la conversión del corazón. Si no, no entenderemos nada. El hilo conductor que une las distintas partes del documento es, de hecho, una invitación a la conversión: llamados por el Espíritu a la conversión; conversión en las relaciones; conversión en los procesos; conversión en la interconectividad; conversión para la misión. Para ello, es necesario que el amor sea, verdaderamente, el hilo conductor", concluyó.

Esta historia fue publicada por primera vez por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.

Parte:
Subsecretario del Sínodo sobre la Sinodalidad: El depósito de la fe no cambia ni puede cambiar Subsecretario del Sínodo sobre la Sinodalidad: El depósito de la fe no cambia ni puede cambiar Por Almudena Martínez-Bordiú Ciudad del Vaticano, 9 nov 2024 / 08:00 amEl obispo Luis Marín de San Martín es una de las figuras clave del Sínodo sobre la Sinodalidad. El Papa Francisco le nombró subsecretario del evento, que el prelado español dice haber vivido como "una oferta de gracia" y una llamada "a la conversión personal"."Concluida ya la reciente reunión en Roma y emitido el documento final, el obispo destacó en conversación con ACI Prensa, socio informativo de CNA en español, que la sinodalidad "es una dimensión constitutiva de la Iglesia", por lo que, a pesar de que la asamblea haya terminado, "el proceso continúa"El prelado señaló que esta dimensión "no es un logro" o algo que se adquiere, sino que "existe y ha existido siempre." Afirmó que "la Iglesia 'es' sinodal" y que en esta etapa de "implementación" se pretende, por tanto, desarrollar esta dimensión, "sacar consecuencias y concretarla en la vida de la Iglesia."Para el agustino, el documento final "no es un recetario de medidas ni un código de leyes", sino que "abre puertas, indica caminos a recorrer y alienta procesos" con "diversas velocidades, desarrollos y concreciones, porque hay diferencias geográficas y culturales", aunque con el mismo "depósito de la fe: un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo"."Durante estos cuatro años, explicó, ha tratado de "escuchar la voz del Espíritu para discernir cómo ser fieles al Señor y cómo vivir y testimoniar el Evangelio en el mundo de hoy." También lo concibe como una oportunidad de renovación profunda, que "nace de la experiencia de Cristo resucitado" y se orienta también a la misión en el mundo de hoy, asumiendo la diversidad cultural y los distintos retos, "pero siempre en comunión"Respecto a la propuesta del documento final de revisar el Derecho Canónico en "clave sinodal", Marín afirmó que "el Código de Derecho Canónico es un instrumento práctico". En este sentido, reiteró que "el depósito de la fe no cambia, pero las leyes de la Iglesia católica se renuevan, para que se adapten mejor y sean más útiles en la misión salvífica que se le ha encomendado"."Se pide una revisión del código de 1983, teniendo en cuenta el desarrollo eclesiológico actual, para que pueda dar formas, estructuras y procedimientos en clave sinodal", explicó.En declaraciones a ACI Prensa, el obispo dijo que "hay una comisión de canonistas que está trabajando" para revisar las estructuras y procesos existentes para que sean más eficaces.Entre los temas revisados, Marín mencionó "la obligatoriedad de los consejos pastorales diocesanos y parroquiales; desarrollar vías para la colaboración de los laicos, integrando así la variedad de ministerios; ampliar las posibilidades de que los laicos ejerzan ministerios", o establecer "nuevas estructuras regionales o continentales, como las asambleas eclesiales", así como "determinar el modo de llevar a cabo la transparencia, la rendición de cuentas y las evaluaciones"."Otra consecuencia del Sínodo sobre la Sinodalidad es la petición de una mayor participación de los laicos en los "procesos de toma de decisiones" y que esto se haga a través de nuevas estructuras e instituciones sinodales.Para el prelado, la participación de los laicos no es una concesión "sino una consecuencia del bautismo", por lo que "deben asumir toda la responsabilidad que les corresponde, sin laicizar al clero ni clericalizar a los laicos"El subsecretario sinodal subrayó que todo bautizado "debe sentirse implicado en la vida y misión de la Iglesia y participar en el discernimiento para la toma de decisiones, buscando su bien." Una corresponsabilidad que, señaló, es diferenciada, ya que "cada persona participa de acuerdo con sus diferentes ministerios y funciones."(La historia continúa más abajo)Referente a las palabras del Papa Francisco, señaló que "el modelo no es la pirámide, ni la esfera, sino el poliedro." "El obispo y el párroco, para tomar decisiones, tienen el deber de consultar y escuchar para discernir, de tal manera que los órganos participantes tienen que existir y funcionar. Luego tomarán las decisiones que les correspondan por su ministerio y explicarán las decisiones tomadas"Marín insistió en la necesidad de clarificar los procesos de toma de decisiones y la corresponsabilidad, ya que hay cuestiones "en las que la decisión corresponde sólo al obispo o al párroco y otras que se pueden tomar en otras instancias"Sin embargo, "es necesario clarificar los procesos de toma de decisiones y la corresponsabilidad", añadió el obispo."La autoridad en la Iglesia debe entenderse y ejercerse siempre como un servicio. Asimismo, es importante tener presente el principio de subsidiariedad; los asuntos deben resolverse en el nivel más cercano a los interesados", explicó el subsecretario sinodal.Respecto a la participación de la mujer en la Iglesia, según Marín, el documento plantea, sobre todo, "la necesidad de que la mujer asuma el papel que le corresponde en la Iglesia, incluida la participación en los ministerios", señalando que hasta hace poco, "sorprendentemente, los ministerios laicales estaban abiertos sólo a los hombres"Marín aclaró que lo mismo ocurre con los puestos de responsabilidad, "que pueden ser ocupados por laicos, sean hombres o mujeres." "En la Curia Romana ya hay mujeres en la secretaría de algunos dicasterios y nada impide que en el futuro presidan otros, como ya hacen hoy los laicos."El prelado dijo que en algunos lugares "las mujeres desempeñan muchas tareas pastorales y administrativas, así como de gobierno, y es conveniente seguir en esta dirección"Respecto al párrafo 60 del documento final del sínodo, dijo que "plantea también la cuestión del diaconado, que es un ministerio ordenado y no laical. Está claro que había diaconisas en la Iglesia primitiva. Pero, ¿era un ministerio ordenado? ¿Cuáles eran sus funciones? ¿Era el mismo en todas las Iglesias locales? Para profundizar en la cuestión, el Papa Francisco nombró dos comisiones. El trabajo de estudiarlo continúa", señaló.En este sentido, Marín subrayó que "es importante señalar que no se trata del acceso al sacerdocio y al episcopado; sólo se estudia el tema del diaconado, que es un grado del sacramento del orden, pero que, como recuerda el Concilio [Vaticano II], no está orientado al sacerdocio sino al ministerio (los diáconos no son sacerdotes, como sí lo son los presbíteros y los obispos)". El sínodo pide más aclaraciones", señaló.Uno de los apartados que recibió más votos en contra fue el nº 27 sobre "estudiar cómo hacer de las celebraciones litúrgicas expresión de la sinodalidad". La propuesta recibió 312 votos a favor (87,8%) y 43 en contra (12,1%)."Dada la importancia de la relación entre liturgia y sinodalidad", continuó Marín, "se sugiere encomendar a un grupo de estudio la tarea de hacer que las celebraciones litúrgicas sean más expresión de la sinodalidad".""En mi opinión -continuó-, se refiere sobre todo a tres líneas de profundización: cómo fortalecer la comunión, de modo que los que celebran sean la comunidad unida en Cristo resucitado y no una suma de individuos inconexos, desconocidos y solitarios; cómo promover la participación diferenciada, evitando considerarnos meros espectadores; cómo implicarnos todos en la misión compartida, en la evangelización. En definitiva, creo que la clave está en cómo vivir y hacer presente el amor (caritas), que nos identifica como cristianos"El subsecretario también señaló que la asamblea pidió "clarificar cuáles son los criterios para la selección de obispos y cómo debe entrar la Iglesia local en el proceso de selección"En esta línea, indicó que es "necesario superar la mentalidad de 'poder' y desarrollar la de 'servicio'. No cabe duda de que cuanto más cerrado es un grupo, mayor es el riesgo de elitismo, por lo que se pide una mayor implicación del pueblo de Dios"Sin embargo, subrayó que existen dificultades prácticas, especialmente en las diócesis grandes, donde el conocimiento de los posibles candidatos es limitado. "Otras dificultades las encontramos en la participación: ¿sólo creyentes? ¿Los que practican [la fe]? ¿Todos? También en la forma de realizar la consulta, evitando campañas electorales y presiones de grupos organizados""El principio es claro: ampliar la consulta y permitir una mayor participación. Pero se requiere un estudio en profundidad, procediendo con calma. Por eso el Papa ha creado un grupo de trabajo sobre este tema. Esperemos sus conclusiones", indicó Marín.En cuanto a quienes, "con buena voluntad, temían un cambio de doctrina, ya han visto que no es así. El depósito de la fe no cambia ni puede cambiar. Se trata de profundizar en él, formular su expresión y desarrollarlo en el tiempo presente, como ha hecho la Iglesia a lo largo de su historia", afirmó Marín."El proceso sinodal surge de la acción del Espíritu Santo y requiere necesariamente la conversión del corazón. Si no, no entenderemos nada. El hilo conductor que une las distintas partes del documento es, de hecho, una invitación a la conversión: llamados por el Espíritu a la conversión; conversión en las relaciones; conversión en los procesos; conversión en la interconectividad; conversión para la misión. Para ello, es necesario que el amor sea, verdaderamente, el hilo conductor", concluyó.Esta historia fue publicada por primera vez por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.
Por Almudena Martínez-Bordiú Ciudad del Vaticano, 9 nov 2024 / 08:00 amEl obispo Luis Marín de San Martín es una de las figuras clave del Sínodo sobre la Sinodalidad. El Papa Francisco le nombró subsecretario del evento, que el prelado español dice haber vivido como "una oferta de gracia" y una llamada "a la conversión personal"."Concluida ya la reciente reunión en Roma y emitido el documento final, el obispo destacó en conversación con ACI Prensa, socio informativo de CNA en español, que la sinodalidad "es una dimensión constitutiva de la Iglesia", por lo que, a pesar de que la asamblea haya terminado, "el proceso continúa"El prelado señaló que esta dimensión "no es un logro" o algo que se adquiere, sino que "existe y ha existido siempre." Afirmó que "la Iglesia 'es' sinodal" y que en esta etapa de "implementación" se pretende, por tanto, desarrollar esta dimensión, "sacar consecuencias y concretarla en la vida de la Iglesia."Para el agustino, el documento final "no es un recetario de medidas ni un código de leyes", sino que "abre puertas, indica caminos a recorrer y alienta procesos" con "diversas velocidades, desarrollos y concreciones, porque hay diferencias geográficas y culturales", aunque con el mismo "depósito de la fe: un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo"."Durante estos cuatro años, explicó, ha tratado de "escuchar la voz del Espíritu para discernir cómo ser fieles al Señor y cómo vivir y testimoniar el Evangelio en el mundo de hoy." También lo concibe como una oportunidad de renovación profunda, que "nace de la experiencia de Cristo resucitado" y se orienta también a la misión en el mundo de hoy, asumiendo la diversidad cultural y los distintos retos, "pero siempre en comunión"Respecto a la propuesta del documento final de revisar el Derecho Canónico en "clave sinodal", Marín afirmó que "el Código de Derecho Canónico es un instrumento práctico". En este sentido, reiteró que "el depósito de la fe no cambia, pero las leyes de la Iglesia católica se renuevan, para que se adapten mejor y sean más útiles en la misión salvífica que se le ha encomendado"."Se pide una revisión del código de 1983, teniendo en cuenta el desarrollo eclesiológico actual, para que pueda dar formas, estructuras y procedimientos en clave sinodal", explicó.En declaraciones a ACI Prensa, el obispo dijo que "hay una comisión de canonistas que está trabajando" para revisar las estructuras y procesos existentes para que sean más eficaces.Entre los temas revisados, Marín mencionó "la obligatoriedad de los consejos pastorales diocesanos y parroquiales; desarrollar vías para la colaboración de los laicos, integrando así la variedad de ministerios; ampliar las posibilidades de que los laicos ejerzan ministerios", o establecer "nuevas estructuras regionales o continentales, como las asambleas eclesiales", así como "determinar el modo de llevar a cabo la transparencia, la rendición de cuentas y las evaluaciones"."Otra consecuencia del Sínodo sobre la Sinodalidad es la petición de una mayor participación de los laicos en los "procesos de toma de decisiones" y que esto se haga a través de nuevas estructuras e instituciones sinodales.Para el prelado, la participación de los laicos no es una concesión "sino una consecuencia del bautismo", por lo que "deben asumir toda la responsabilidad que les corresponde, sin laicizar al clero ni clericalizar a los laicos"El subsecretario sinodal subrayó que todo bautizado "debe sentirse implicado en la vida y misión de la Iglesia y participar en el discernimiento para la toma de decisiones, buscando su bien." Una corresponsabilidad que, señaló, es diferenciada, ya que "cada persona participa de acuerdo con sus diferentes ministerios y funciones."(La historia continúa más abajo)Referente a las palabras del Papa Francisco, señaló que "el modelo no es la pirámide, ni la esfera, sino el poliedro." "El obispo y el párroco, para tomar decisiones, tienen el deber de consultar y escuchar para discernir, de tal manera que los órganos participantes tienen que existir y funcionar. Luego tomarán las decisiones que les correspondan por su ministerio y explicarán las decisiones tomadas"Marín insistió en la necesidad de clarificar los procesos de toma de decisiones y la corresponsabilidad, ya que hay cuestiones "en las que la decisión corresponde sólo al obispo o al párroco y otras que se pueden tomar en otras instancias"Sin embargo, "es necesario clarificar los procesos de toma de decisiones y la corresponsabilidad", añadió el obispo."La autoridad en la Iglesia debe entenderse y ejercerse siempre como un servicio. Asimismo, es importante tener presente el principio de subsidiariedad; los asuntos deben resolverse en el nivel más cercano a los interesados", explicó el subsecretario sinodal.Respecto a la participación de la mujer en la Iglesia, según Marín, el documento plantea, sobre todo, "la necesidad de que la mujer asuma el papel que le corresponde en la Iglesia, incluida la participación en los ministerios", señalando que hasta hace poco, "sorprendentemente, los ministerios laicales estaban abiertos sólo a los hombres"Marín aclaró que lo mismo ocurre con los puestos de responsabilidad, "que pueden ser ocupados por laicos, sean hombres o mujeres." "En la Curia Romana ya hay mujeres en la secretaría de algunos dicasterios y nada impide que en el futuro presidan otros, como ya hacen hoy los laicos."El prelado dijo que en algunos lugares "las mujeres desempeñan muchas tareas pastorales y administrativas, así como de gobierno, y es conveniente seguir en esta dirección"Respecto al párrafo 60 del documento final del sínodo, dijo que "plantea también la cuestión del diaconado, que es un ministerio ordenado y no laical. Está claro que había diaconisas en la Iglesia primitiva. Pero, ¿era un ministerio ordenado? ¿Cuáles eran sus funciones? ¿Era el mismo en todas las Iglesias locales? Para profundizar en la cuestión, el Papa Francisco nombró dos comisiones. El trabajo de estudiarlo continúa", señaló.En este sentido, Marín subrayó que "es importante señalar que no se trata del acceso al sacerdocio y al episcopado; sólo se estudia el tema del diaconado, que es un grado del sacramento del orden, pero que, como recuerda el Concilio [Vaticano II], no está orientado al sacerdocio sino al ministerio (los diáconos no son sacerdotes, como sí lo son los presbíteros y los obispos)". El sínodo pide más aclaraciones", señaló.Uno de los apartados que recibió más votos en contra fue el nº 27 sobre "estudiar cómo hacer de las celebraciones litúrgicas expresión de la sinodalidad". La propuesta recibió 312 votos a favor (87,8%) y 43 en contra (12,1%)."Dada la importancia de la relación entre liturgia y sinodalidad", continuó Marín, "se sugiere encomendar a un grupo de estudio la tarea de hacer que las celebraciones litúrgicas sean más expresión de la sinodalidad".""En mi opinión -continuó-, se refiere sobre todo a tres líneas de profundización: cómo fortalecer la comunión, de modo que los que celebran sean la comunidad unida en Cristo resucitado y no una suma de individuos inconexos, desconocidos y solitarios; cómo promover la participación diferenciada, evitando considerarnos meros espectadores; cómo implicarnos todos en la misión compartida, en la evangelización. En definitiva, creo que la clave está en cómo vivir y hacer presente el amor (caritas), que nos identifica como cristianos"El subsecretario también señaló que la asamblea pidió "clarificar cuáles son los criterios para la selección de obispos y cómo debe entrar la Iglesia local en el proceso de selección"En esta línea, indicó que es "necesario superar la mentalidad de 'poder' y desarrollar la de 'servicio'. No cabe duda de que cuanto más cerrado es un grupo, mayor es el riesgo de elitismo, por lo que se pide una mayor implicación del pueblo de Dios"Sin embargo, subrayó que existen dificultades prácticas, especialmente en las diócesis grandes, donde el conocimiento de los posibles candidatos es limitado. "Otras dificultades las encontramos en la participación: ¿sólo creyentes? ¿Los que practican [la fe]? ¿Todos? También en la forma de realizar la consulta, evitando campañas electorales y presiones de grupos organizados""El principio es claro: ampliar la consulta y permitir una mayor participación. Pero se requiere un estudio en profundidad, procediendo con calma. Por eso el Papa ha creado un grupo de trabajo sobre este tema. Esperemos sus conclusiones", indicó Marín.En cuanto a quienes, "con buena voluntad, temían un cambio de doctrina, ya han visto que no es así. El depósito de la fe no cambia ni puede cambiar. Se trata de profundizar en él, formular su expresión y desarrollarlo en el tiempo presente, como ha hecho la Iglesia a lo largo de su historia", afirmó Marín."El proceso sinodal surge de la acción del Espíritu Santo y requiere necesariamente la conversión del corazón. Si no, no entenderemos nada. El hilo conductor que une las distintas partes del documento es, de hecho, una invitación a la conversión: llamados por el Espíritu a la conversión; conversión en las relaciones; conversión en los procesos; conversión en la interconectividad; conversión para la misión. Para ello, es necesario que el amor sea, verdaderamente, el hilo conductor", concluyó.Esta historia fue publicada por primera vez por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.