Por Nicolás de Cárdenas
Madrid, España, Oct 8, 2024 / 07:00 am
España cuenta con 3.500 mártires beatificados de la persecución religiosa del siglo XX y otros 4.000 podrían serlo también en los próximos años, según el sacerdote José Carlos Martín de la Hoz, experto en estos procesos.
"Hace unos meses, a petición del Dicasterio para las Causas de los Santos, se hizo un sondeo, hablando con todos los delegados de las Causas de los Santos de todas las diócesis, y se hizo una lista de otros 4.000 posibles beatos", dijo.
"Cuando termine este trabajo, que terminaremos en cuatro años, habrá 7.500 mártires, beatos en nuestros altares", explicó Martín de la Hoz, director de la Oficina de las Causas de los Santos del Opus Dei.
El sacerdote hizo esta predicción durante la presentación en Madrid del libro "Hogares de amor y perdón II", editado por la Asociación Enraizados en Cristo, que recoge el testimonio de 23 familias que destacaron por la entrega y fidelidad de sus miembros hasta dar la vida.
Martín de la Hoz destacó que "lo más impresionante es que esos 7 mil 500 mártires, beatos, su martirio está documentado, es decir, murieron por odio a la fe y está documentado que murieron perdonando."
En su ponencia, el experto también explicó que "el primer dicasterio que se abre en el cristianismo, en la Iglesia, es el Dicasterio para las Causas de los Santos", tal y como se desprende de los Hechos de los Apóstoles, donde se afirma que "la primera decisión que toma la Iglesia es conservar la memoria de los mártires." No en vano, durante la época de los primeros cristianos, "la misa se celebraba sobre las tumbas de los mártires", añadió.
Martín de la Hoz explicó cómo estudiar las causas de los mártires del siglo XX lleva a considerar que "todo empezó en las Cortes de Cádiz" de 1812, cuya constitución comienza diciendo "'en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo', pero luego lo que se establece y delinea es lo que se llamó liberalismo."
Durante el siglo XIX, "los liberales progresistas y los liberales conservadores se alternaron en el poder, pero al final lo que les une es una persecución muy violenta contra la Iglesia. Es como si toda la Ilustración y la Revolución Francesa que habían sucedido en el centro de Europa aparecieran de repente en España"
"Este odio que está presente, que se extiende, que es constante y continuo, va penetrando" en las capas de intelectuales, de trabajadores, en el campo, hasta llegar a los tiempos de la II República (1931-1936), dijo.
El estallido de la Guerra Civil española fue, en opinión del experto, "la eclosión de algo que ya estaba en marcha, porque llevaba desarrollándose un siglo. Por eso es muy importante volver a la memoria de los mártires, porque son ellos los que nos van a ayudar a reconstruir una sociedad unida"
Entre los testimonios de perdón recopilados en "Hogares de amor y perdón II", destaca el de Luis García Chillón, que recuerda a su tío, Hermenegildo Chillón Cabrera, martirizado en la localidad toledana de Talavera de la Reina.
Mere, como era conocido en la zona, era vigilante del pueblo y a los 29 años fue despedido por el alcalde, Francisco Cancho, miembro del Frente Popular. Una noche de febrero de 1936, 20 hombres le dieron una paliza y le dejaron medio muerto.
Pasó 12 días en el hospital y cuando le dieron el alta, intentó recuperarse en Tarancón, en la provincia de Cuenca. Tras el inicio de la guerra en julio de 1936, fueron a buscarle para encarcelarle en el convento de las monjas conocido como "Ildefonsas." Era el 22 de agosto.
Tras un juicio sumarísimo por parte del llamado "comité popular", lo sacaron esposado del lugar y le colgaron un cencerro al cuello mientras deliberaban si quemarlo o fusilarlo. Finalmente, lo llevaron al lugar de su martirio. Antes de morir, pidió a sus verdugos que entregaran su cartera a su madre con estas palabras: "Dale un abrazo a ella y otro para ti, para que tú [el verdugo] me perdones si te he fallado en algo"
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Su sobrino Luis cree que "a la hora de la verdad, cuando se dicen estas palabras, se sienten profundamente e implican una grandeza de espíritu tremenda." De estas palabras deduce, a pesar de no conocer a su tío, "que este hombre perdonaba a los que le estaban martirizando"
Para él, "esto demuestra una grandeza de corazón única" y deja claro que, independientemente de la práctica religiosa que tuviera su tío, "la sangre de los mártires lo limpia todo, lo cura todo"."
También señaló que "en la familia de mi tío Hermenegildo nunca se habló de odios ni de rencores" y que hoy los familiares de los mártires "no tenemos ningún deseo de ajustar cuentas ni ningún deseo de venganza ni nada por el estilo. Pero tampoco podemos permitir que se les olvide".
Esta historia fue publicada por primera vez por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.