Tradicional rito para derribar el muro que protege la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro

Традиционный обряд разрушения стены, защищающей Святую дверь, прошел в базилике Святого Петра

Por Almudena Martínez-Bordiú

Ciudad del Vaticano, 3 de diciembre de 2024 / 17:55 pm

En la tarde del 2 de diciembre tuvo lugar en la Basílica de San Pedro el rito de la "recognitio" (verificación en latín). Se trata de una ceremonia tradicional para verificar y constatar que la Puerta Santa, cerrada durante el último año santo, está intacta, sellada y lista para ser reabierta al comienzo del nuevo Jubileo 2025.

La peregrinación a las Puertas Santas es un acto central del jubileo. Atravesarlas durante el año santo simboliza la entrada en una nueva vida en Cristo y el inicio de un camino de conversión.

La ceremonia comenzó con una oración dirigida por el arcipreste de la basílica, el cardenal Mauro Gambetti. A continuación, los "sampietrini", empleados de la Fábrica de San Pedro que se encargan de la vigilancia y el mantenimiento de la basílica vaticana, derribaron el muro que sella la Puerta Santa en el interior de la iglesia.

Una vez derribado el muro que protegía la Puerta Santa, los trabajadores sacaron una caja metálica que se guardaba en su interior desde la clausura del Jubileo de la Misericordia, el 20 de noviembre de 2016.

La caja contiene la llave con la que el Santo Padre abrirá la Puerta Santa la noche del 24 de diciembre. También contiene las manillas, el pergamino del acta que certifica su clausura, cuatro ladrillos dorados y algunas medallas, entre ellas las de los pontificados de Francisco, Benedicto XVI y San Juan Pablo II.

Gambetti fue el encargado de dirigir una procesión, con el canto de las letanías de los santos, desde la Puerta Santa hasta el Altar de la Confesión, donde se detuvo un momento en oración.

Los participantes en el rito se dirigieron después a la Sala Capitular, donde se abrió la caja metálica extraída de la Puerta Santa. Estuvieron presentes el arzobispo Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, y el arzobispo Diego Ravelli, maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, que recibieron los documentos y objetos de la recognitio, que serán entregados al papa Francisco.

El martes por la tarde tuvo lugar la misma ceremonia para la Puerta Santa de la basílica de San Juan de Letrán. El 5 de diciembre tendrá lugar el rito de la recognitio en la basílica de San Pablo Extramuros y el 6 de diciembre en la basílica de Santa María la Mayor.

El año jubilar, uno de los acontecimientos más esperados e importantes de la Iglesia católica, está marcado por diferentes ceremonias solemnes con siglos de tradición.

En 1499, el papa Alejandro VI quiso definir las normas ceremoniales del jubileo. Encomendó esta tarea al entonces maestro de ceremonias, Johannes Bruckard, quien estableció diferentes ritos que se siguen celebrando en la actualidad, aunque con algunas variaciones.

Desde el Jubileo de 1500 hasta el de 1975, fue el papa quien inició la construcción del muro que cerraba la Puerta Santa. Con un martillo, de oro y más tarde de plata, golpeaba simbólicamente tres veces el muro. Más tarde, los albañiles se encargarían de derribarlo por completo.

El muro solía estar cubierto a su vez por una sencilla puerta de madera, que se retiraba y volvía a colocar al principio y al final de cada año santo. Sin embargo, el 24 de diciembre de 1949 fue sustituida por una puerta de bronce bendecida por el Papa Pío XII.

En 1975 se modificó el rito de cierre de la Puerta Santa, ya que dejaron de utilizarse la paleta y los ladrillos, y simplemente se cerraron los paneles de la puerta de bronce, dando mayor protagonismo a la puerta que al muro.

Ese mismo año, comenzó la tradición de incluir un cofre metálico en el interior del muro, ya que anteriormente se introducían elementos simbólicos como ladrillos dorados con la argamasa con la que se reconstruía el muro.

(La historia continúa más abajo)

Para el Jubileo de 1983, Juan Pablo II no utilizó el martillo durante la apertura de la Puerta Santa.

Durante los jubileos del siglo XX, se consolidaron cada uno de los pasos que componen el rito de recognitio. Entre ellos, la demolición del muro, la recuperación de los objetos simbólicos y la solemne procesión con cantos litúrgicos.

Este reportaje fue publicado primero por ACI Prensa, socio informativo de CNA en español. Ha sido traducida y adaptada por CNA.

Parte:
Tradicional rito para derribar el muro que protege la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro Tradicional rito para derribar el muro que protege la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro Por Almudena Martínez-Bordiú Ciudad del Vaticano, 3 de diciembre de 2024 / 17:55 pmEn la tarde del 2 de diciembre tuvo lugar en la Basílica de San Pedro el rito de la "recognitio" (verificación en latín). Se trata de una ceremonia tradicional para verificar y constatar que la Puerta Santa, cerrada durante el último año santo, está intacta, sellada y lista para ser reabierta al comienzo del nuevo Jubileo 2025.La peregrinación a las Puertas Santas es un acto central del jubileo. Atravesarlas durante el año santo simboliza la entrada en una nueva vida en Cristo y el inicio de un camino de conversión.La ceremonia comenzó con una oración dirigida por el arcipreste de la basílica, el cardenal Mauro Gambetti. A continuación, los "sampietrini", empleados de la Fábrica de San Pedro que se encargan de la vigilancia y el mantenimiento de la basílica vaticana, derribaron el muro que sella la Puerta Santa en el interior de la iglesia.Una vez derribado el muro que protegía la Puerta Santa, los trabajadores sacaron una caja metálica que se guardaba en su interior desde la clausura del Jubileo de la Misericordia, el 20 de noviembre de 2016.La caja contiene la llave con la que el Santo Padre abrirá la Puerta Santa la noche del 24 de diciembre. También contiene las manillas, el pergamino del acta que certifica su clausura, cuatro ladrillos dorados y algunas medallas, entre ellas las de los pontificados de Francisco, Benedicto XVI y San Juan Pablo II.Gambetti fue el encargado de dirigir una procesión, con el canto de las letanías de los santos, desde la Puerta Santa hasta el Altar de la Confesión, donde se detuvo un momento en oración.Los participantes en el rito se dirigieron después a la Sala Capitular, donde se abrió la caja metálica extraída de la Puerta Santa. Estuvieron presentes el arzobispo Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, y el arzobispo Diego Ravelli, maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, que recibieron los documentos y objetos de la recognitio, que serán entregados al papa Francisco.El martes por la tarde tuvo lugar la misma ceremonia para la Puerta Santa de la basílica de San Juan de Letrán. El 5 de diciembre tendrá lugar el rito de la recognitio en la basílica de San Pablo Extramuros y el 6 de diciembre en la basílica de Santa María la Mayor.El año jubilar, uno de los acontecimientos más esperados e importantes de la Iglesia católica, está marcado por diferentes ceremonias solemnes con siglos de tradición.En 1499, el papa Alejandro VI quiso definir las normas ceremoniales del jubileo. Encomendó esta tarea al entonces maestro de ceremonias, Johannes Bruckard, quien estableció diferentes ritos que se siguen celebrando en la actualidad, aunque con algunas variaciones.Desde el Jubileo de 1500 hasta el de 1975, fue el papa quien inició la construcción del muro que cerraba la Puerta Santa. Con un martillo, de oro y más tarde de plata, golpeaba simbólicamente tres veces el muro. Más tarde, los albañiles se encargarían de derribarlo por completo.El muro solía estar cubierto a su vez por una sencilla puerta de madera, que se retiraba y volvía a colocar al principio y al final de cada año santo. Sin embargo, el 24 de diciembre de 1949 fue sustituida por una puerta de bronce bendecida por el Papa Pío XII.En 1975 se modificó el rito de cierre de la Puerta Santa, ya que dejaron de utilizarse la paleta y los ladrillos, y simplemente se cerraron los paneles de la puerta de bronce, dando mayor protagonismo a la puerta que al muro. Ese mismo año, comenzó la tradición de incluir un cofre metálico en el interior del muro, ya que anteriormente se introducían elementos simbólicos como ladrillos dorados con la argamasa con la que se reconstruía el muro.(La historia continúa más abajo)Para el Jubileo de 1983, Juan Pablo II no utilizó el martillo durante la apertura de la Puerta Santa.Durante los jubileos del siglo XX, se consolidaron cada uno de los pasos que componen el rito de recognitio. Entre ellos, la demolición del muro, la recuperación de los objetos simbólicos y la solemne procesión con cantos litúrgicos.Este reportaje fue publicado primero por ACI Prensa, socio informativo de CNA en español. Ha sido traducida y adaptada por CNA.
Por Almudena Martínez-Bordiú Ciudad del Vaticano, 3 de diciembre de 2024 / 17:55 pmEn la tarde del 2 de diciembre tuvo lugar en la Basílica de San Pedro el rito de la "recognitio" (verificación en latín). Se trata de una ceremonia tradicional para verificar y constatar que la Puerta Santa, cerrada durante el último año santo, está intacta, sellada y lista para ser reabierta al comienzo del nuevo Jubileo 2025.La peregrinación a las Puertas Santas es un acto central del jubileo. Atravesarlas durante el año santo simboliza la entrada en una nueva vida en Cristo y el inicio de un camino de conversión.La ceremonia comenzó con una oración dirigida por el arcipreste de la basílica, el cardenal Mauro Gambetti. A continuación, los "sampietrini", empleados de la Fábrica de San Pedro que se encargan de la vigilancia y el mantenimiento de la basílica vaticana, derribaron el muro que sella la Puerta Santa en el interior de la iglesia.Una vez derribado el muro que protegía la Puerta Santa, los trabajadores sacaron una caja metálica que se guardaba en su interior desde la clausura del Jubileo de la Misericordia, el 20 de noviembre de 2016.La caja contiene la llave con la que el Santo Padre abrirá la Puerta Santa la noche del 24 de diciembre. También contiene las manillas, el pergamino del acta que certifica su clausura, cuatro ladrillos dorados y algunas medallas, entre ellas las de los pontificados de Francisco, Benedicto XVI y San Juan Pablo II.Gambetti fue el encargado de dirigir una procesión, con el canto de las letanías de los santos, desde la Puerta Santa hasta el Altar de la Confesión, donde se detuvo un momento en oración.Los participantes en el rito se dirigieron después a la Sala Capitular, donde se abrió la caja metálica extraída de la Puerta Santa. Estuvieron presentes el arzobispo Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, y el arzobispo Diego Ravelli, maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, que recibieron los documentos y objetos de la recognitio, que serán entregados al papa Francisco.El martes por la tarde tuvo lugar la misma ceremonia para la Puerta Santa de la basílica de San Juan de Letrán. El 5 de diciembre tendrá lugar el rito de la recognitio en la basílica de San Pablo Extramuros y el 6 de diciembre en la basílica de Santa María la Mayor.El año jubilar, uno de los acontecimientos más esperados e importantes de la Iglesia católica, está marcado por diferentes ceremonias solemnes con siglos de tradición.En 1499, el papa Alejandro VI quiso definir las normas ceremoniales del jubileo. Encomendó esta tarea al entonces maestro de ceremonias, Johannes Bruckard, quien estableció diferentes ritos que se siguen celebrando en la actualidad, aunque con algunas variaciones.Desde el Jubileo de 1500 hasta el de 1975, fue el papa quien inició la construcción del muro que cerraba la Puerta Santa. Con un martillo, de oro y más tarde de plata, golpeaba simbólicamente tres veces el muro. Más tarde, los albañiles se encargarían de derribarlo por completo.El muro solía estar cubierto a su vez por una sencilla puerta de madera, que se retiraba y volvía a colocar al principio y al final de cada año santo. Sin embargo, el 24 de diciembre de 1949 fue sustituida por una puerta de bronce bendecida por el Papa Pío XII.En 1975 se modificó el rito de cierre de la Puerta Santa, ya que dejaron de utilizarse la paleta y los ladrillos, y simplemente se cerraron los paneles de la puerta de bronce, dando mayor protagonismo a la puerta que al muro. Ese mismo año, comenzó la tradición de incluir un cofre metálico en el interior del muro, ya que anteriormente se introducían elementos simbólicos como ladrillos dorados con la argamasa con la que se reconstruía el muro.(La historia continúa más abajo)Para el Jubileo de 1983, Juan Pablo II no utilizó el martillo durante la apertura de la Puerta Santa.Durante los jubileos del siglo XX, se consolidaron cada uno de los pasos que componen el rito de recognitio. Entre ellos, la demolición del muro, la recuperación de los objetos simbólicos y la solemne procesión con cantos litúrgicos.Este reportaje fue publicado primero por ACI Prensa, socio informativo de CNA en español. Ha sido traducida y adaptada por CNA.