Por Victoria Cardiel
Sala de prensa de Roma, 17 de febrero de 2025 / 11:05 am
El Papa Francisco recibió sentidas cartas de los reclusos de la cárcel milanesa de San Vittore después de que su hospitalización obligara a cancelar un encuentro previsto en el que los presos iban a actuar en un concierto especial.
El Santo Padre sabe bien que las sentencias judiciales se cumplen entre rejas y, sobre todo, en el corazón. Ahí es donde pretendía entrar este lunes, 17 de febrero, cuando tenía previsto reunirse con un grupo de presos de la cárcel de San Vittore en los históricos estudios Cinecittà de Roma.
Sin embargo, el acto fue cancelado tras su hospitalización en el Hospital Gemelli de Roma.
"Fue difícil para ellos aceptarlo porque también representaba una oportunidad para salir al aire libre, ver la luz del sol y respirar libertad durante unas horas", explicó Eliana Onofrio, presidenta de la asociación Amici della Nave.
Desde 2018, esta organización trabaja con el proyecto La Nave, que ayuda a reclusos italianos que lidian con la adicción a las drogas y el alcohol. En colaboración con la asociación sanitaria Santi Paolo e Carlo, llevan a cabo un programa de rehabilitación en el que la música es una herramienta terapéutica fundamental.
"La música les ayuda a relajarse y a conectar consigo mismos; es una parte esencial del proceso de reeducación que acompaña a la rehabilitación para ayudarles a superar las adicciones", explica Onofrio.
Al recibir la confirmación oficial de la cancelación por parte del Vaticano, algunos reclusos decidieron escribir cartas al pontífice. "Fue un gesto espontáneo con el que quisieron expresar su afecto", señaló Onofrio.
En una de las cartas, un recluso expresaba su tristeza, diciendo que "todo se había organizado con mucho detalle" para ofrecer al Papa Francisco un concierto en el que habían volcado todo su esfuerzo y cariño. El interno considera al papa una figura central, expresando su cercanía y asegurando sus oraciones.
Otro detenido lamenta no poder conocerle pero entiende que es "una pausa necesaria por su constante dedicación y esfuerzo." No obstante, subraya que la salud del papa es primordial y promete oraciones para su pronta recuperación. También pide a Francisco que no se sienta "afligido por la cancelación del evento" y le desea una pronta recuperación.
Desde hace más de dos décadas, la asociación Amici della Nave acompaña a estos reclusos en diversos actos fuera de la cárcel. Destaca el concierto que ofrecieron el 9 de abril de 2019 en el prestigioso teatro La Scala de Milán.
"Todavía recuerdo el viaje y sus caras de emoción al bajar del autobús y pisar un escenario tan importante", recuerda Onofrio.
Actualmente, 70 presos italianos forman parte del coro, junto a voluntarios y antiguos reclusos que han logrado la reinserción completa tras vidas marcadas por la delincuencia.
Las celdas de San Vittore, pequeñas y frías, están llenas de historias de tropiezos y sufrimiento. Allí, los reclusos esperan su sentencia definitiva. Cuando alcanzan el tercer grado, son trasladados a otras prisiones.
Algunos han cometido delitos graves, pero tienen derecho a una segunda oportunidad. A veces, sólo necesitan "un hombro sobre el que llorar para vislumbrar una nueva vida", afirma Onofrio.
Incluso en la cárcel existe la bondad. De hecho, la luz de la esperanza y la bondad puede surgir después de años de criminalidad, cuando todo parece perdido.
(La historia continúa más abajo)
Gracias a la mediación del Departamento de Cultura y Educación del Vaticano, las cartas serán entregadas al pontífice, quien permanece hospitalizado.
Esta historia fue publicada por primera vez por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.