Por Victoria Cardiel
Ciudad del Vaticano, 25 de mayo de 2025 / 09:10 am
En su primer Regina Caeli desde la ventana del Palacio Apostólico, el Papa León XIV agradeció a los fieles el afecto que le han demostrado, al tiempo que les pidió -como hacía a menudo su predecesor Francisco- que recen por él.
"Hace apenas unos días que he comenzado mi ministerio entre vosotros y, sobre todo, quiero agradeceros el afecto que me estáis demostrando; al mismo tiempo, os pido que me sostengáis con vuestra oración y cercanía", exclamó el pontífice, que hasta este domingo había rezado la oración mariana desde el balcón central de la basílica de San Pedro.
Miles de personas se habían congregado en la plaza de San Pedro, ondeando banderas de varios países y portando carteles en los que se leía "¡Viva el Papa León XIV!".
En su discurso, el Papa reconoció que "en todo aquello a lo que el Señor nos llama -en la vida y en la fe- a veces nos sentimos inadecuados."
Sin embargo, a la luz del Evangelio de este domingo, insistió en que no debemos centrarnos en nuestras propias fuerzas "sino en la misericordia del Señor que nos ha elegido, confiados en que el Espíritu Santo nos guía y nos enseña todo."
Añadió: "Es hermoso que, cuando consideramos nuestra vocación, las responsabilidades y las personas que se nos confían, los compromisos que asumimos y nuestro servicio en la Iglesia, cada uno de nosotros pueda decir con confianza: Aunque soy frágil, el Señor no se avergüenza de mi humanidad; al contrario, viene a habitar en mí."
El Papa León XIV también reflexionó sobre el miedo de los apóstoles en la víspera de la muerte del Maestro: "Estaban turbados y ansiosos, preguntándose cómo podrían ser sucesores y testigos del reino de Dios". Pero cuando Jesús se les apareció, les prometió el don del Espíritu Santo con estas maravillosas palabras: "El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre le amará; vendremos a él y haremos morada con él", señaló.
"De este modo, Jesús libera a los discípulos de toda ansiedad y temor y puede decirles: Que vuestros corazones no se turben ni tengan miedo", dijo.
Siguió explicando: "Si permanecemos en su amor, él mismo habita en nosotros: nuestra vida se convierte en templo de Dios. Su amor nos ilumina, empieza a modelar nuestra forma de pensar y de tomar decisiones, y llega a los demás, iluminando todos los ámbitos de nuestra vida."
Subrayó que Dios "se revela especialmente en los pequeños, los pobres y los que sufren, pidiéndonos que seamos cristianos atentos y compasivos."
También instó a los fieles a llevar el amor de Dios "a todas partes", confiando esta misión a la intercesión de la Virgen María. "Me acompaña con su Espíritu, me ilumina y hace de mí un instrumento de su amor, por los demás, por la sociedad y por el mundo. Queridos amigos, sobre el fundamento de esta promesa, caminemos en la alegría de la fe, para ser templo santo del Señor", dijo.
Como es habitual en él, en lugar de recitar el Regina Caeli -la oración que sustituye al Ángelus durante la Pascua-, el Papa León XIV prefirió cantarlo.
Después de rezar el Regina Caeli, León XIV recordó con emoción al sacerdote polaco Stanisław Streich, beatificado el sábado en Poznań, Polonia, en una ceremonia presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos.
El 27 de febrero de 1938, durante una misa dominical para niños, Streich fue asesinado a tiros por un activista comunista durante la consagración de la Eucaristía. Según testigos, el agresor disparó varias veces y luego gritó desde el púlpito: "¡Viva el comunismo!". El Vaticano reconoció el acto como martirio "en odio a la fe" ("in odium fidei"), allanando el camino para su beatificación.
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El Papa subrayó que "su trabajo en favor de los pobres y los trabajadores enfureció a los seguidores de la ideología comunista". Inspirado por su testimonio, el pontífice llamó a los sacerdotes en particular a entregarse generosamente por el Evangelio y por sus hermanos.
El Papa León XIV recordó también la Jornada de Oración por la Iglesia en China, que se celebra cada 24 de mayo y que coincide con la memoria litúrgica de María Auxiliadora, venerada especialmente en el santuario de Sheshan, cerca de Shanghai.
Instituida por Benedicto XVI, la jornada ve "elevarse oraciones a Dios en iglesias y santuarios de toda China y del mundo, como signo de afecto a los católicos chinos y de su comunión con la Iglesia universal", dijo el Papa. Rezó para que la Virgen María "les obtenga a ellos y a nosotros la gracia de ser testigos fuertes y alegres del Evangelio, incluso en las pruebas, promoviendo siempre la paz y la concordia."
Por último, el papa León recordó a "todos los pueblos que sufren a causa de la guerra" y alabó el "coraje y la perseverancia" de quienes están comprometidos con "el diálogo y la búsqueda sincera de la paz"
Con motivo del décimo aniversario de Laudato Si', la encíclica firmada por el papa Francisco el 24 de mayo de 2015, el papa León XIV recordó su impacto global: "Se ha difundido ampliamente, inspirando innumerables iniciativas y enseñándonos a todos a escuchar el doble grito de la tierra y de los pobres."
Expresó su gratitud a quienes siguen llevando adelante su legado, incluido el Movimiento Laudato Si'.