Por Kristina Millare
Ciudad del Vaticano, 21 de noviembre de 2024 / 14:50 pm
En un discurso a los participantes de la primera asamblea plenaria del Dicasterio para la Cultura y la Educación el 21 de noviembre, el Papa Francisco dijo que el deseo, la intrepidez y la esperanza cristiana son remedios necesarios para superar la "sombra del nihilismo" que prevalece en la sociedad.
Describiendo el nihilismo como "tal vez la plaga más peligrosa de la cultura actual" debido a su intento de "borrar la esperanza" en el mundo, el Papa dijo a los miembros del dicasterio que su institución debe trabajar para inspirar a la humanidad.
"Las escuelas, las universidades, los centros culturales deben enseñarnos a desear, a permanecer sedientos, a tener sueños, porque, como nos recuerda la Segunda Carta de Pedro, 'esperamos cielos nuevos y tierra nueva, en los que habite la justicia'", dijo el Papa.
"Entended vuestra misión en el campo educativo y cultural como una llamada a ampliar horizontes, a desbordar vitalidad interior, a dar espacio a posibilidades no vistas, a otorgar los caminos del don que sólo se ensancha cuando se comparte", continuó.
Recordando a sus oyentes el amplio patrimonio cultural y educativo de la Iglesia católica, el Papa dijo que "no hay razón para sentirse abrumados por el miedo",
"En una palabra, somos herederos de la pasión educativa y cultural de tantos santos", dijo después de citar los ejemplos de los santos Agustín, Tomás de Aquino y Juan Pablo II. Agustín, Tomás de Aquino y Edith Stein, y del científico católico Blaise Pascal.
"Rodeados de tal cúmulo de testigos, despojémonos de cualquier carga de pesimismo; el pesimismo no es cristiano", añadió.
El Papa también se refirió a las obras culturales de grandes de la música y la literatura, como Mozart y la poetisa estadounidense Emily Dickinson, e insistió en que también ellos pueden ser fuente de inspiración para los diversos proyectos culturales y educativos del dicasterio.
Identificando la pobreza, la desigualdad y la exclusión como "patologías del mundo actual", el Santo Padre insistió en que es un "imperativo moral" de la Iglesia garantizar que las personas -especialmente los niños y los jóvenes- tengan acceso a una educación integral.
"Unos 250 millones de niños y adolescentes no asisten a la escuela", afirmó. "Hermanos y hermanas, es un genocidio cultural cuando robamos el futuro a los niños, cuando no les ofrecemos condiciones para llegar a ser lo que podrían ser"
Compartiendo con los miembros del dicasterio la experiencia de Antoine de Saint-Exupéry con las dificultades de las familias de refugiados, el Papa dijo que el escritor francés se sintió herido tras ver a los niños.
"Me atormenta que en cada uno de estos hombres haya un pequeño Mozart, asesinado", escribe de Saint-Exupéry en su obra autobiográfica "Tierra de hombres"."
Hacia la conclusión de la audiencia privada, el papa Francisco se refirió al tema de la asamblea plenaria del dicasterio, "Pasemos a la otra orilla" (cfr. Mc 4,35), y animó a sus oyentes a armarse de valor y llevar a cabo su trabajo con un sentido de esperanza.
"Repito: No debemos dejarnos vencer por el sentimiento de miedo. Recordad que los pasajes culturales complejos resultan a menudo los más fecundos y creativos para el desarrollo del pensamiento humano", dijo.
"Contemplar a Cristo vivo nos permite tener el coraje de lanzarnos hacia el futuro", añadió el Papa.
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