Por Almudena Martínez-Bordiú
Ciudad del Vaticano, 13 dic 2024 / 15:35 pm
En la fiesta de Santa Lucía, el 13 de diciembre, el Papa Francisco dijo que "necesitamos el trabajo de las mujeres y su palabra en una Iglesia que se extiende para que sea fermento y luz en la cultura y en nuestra vida en común."
El pontífice dirigió un mensaje a la Iglesia de Siracusa (Italia) con motivo de la festividad de su patrona, la mártir romana a la que, según la tradición, el Señor permitió seguir viendo a pesar de que le arrancaron los ojos antes de matarla por odio a la fe durante la persecución desatada por el emperador Diocleciano a principios del siglo IV.
En el marco del Año de Santa Lucía, la ciudad de Siracusa se prepara para recibir los restos de esta santa, patrona de la vista, que actualmente se encuentran en Venecia. Santa Lucía fue enterrada en Siracusa, su ciudad natal. Sin embargo, sus restos fueron robados y trasladados a Constantinopla y, finalmente, tras el saqueo de la ciudad en 1204, fueron llevados a Venecia a la Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía.
Las reliquias de la santa podrán ser veneradas en Siracusa del 14 al 26 de diciembre. Esta es la tercera vez que sus restos son trasladados temporalmente. La primera vez fue en 2004, con motivo del XVII centenario de su martirio. La segunda, en 2014, tras un acuerdo con la archidiócesis de Venecia que establece este intercambio cada 10 años.
En su mensaje del viernes, el Santo Padre celebró esta peregrinación, "desde la ciudad que ha custodiado su cuerpo durante ocho siglos hasta aquella en la que su testimonio brilló por primera vez, difundiendo la luz por todo el mundo."
El Santo Padre señaló que "Lucía es una mujer" y que su santidad muestra a la Iglesia católica "cuán únicas son las formas en que las mujeres siguen al Señor."
"Desde los relatos evangélicos, las mujeres discípulas de Jesús son testigos de una comprensión y un amor sin los cuales el mensaje de la Resurrección no podría llegar hasta nosotros." Por ello, el Papa Francisco afirmó que "necesitamos el trabajo y la palabra de las mujeres en una Iglesia que se extiende, que sea fermento y luz en la cultura y en nuestra vida en común", especialmente "en el corazón del Mediterráneo."
El Papa Francisco también destacó la compasión y la ternura de Santa Lucía, "virtudes no sólo cristianas, sino que también son políticas." Para el pontífice, estas virtudes "representan la verdadera fuerza que construye la ciudad. Nos devuelven los ojos para ver, esa visión que la insensibilidad nos hace perder de manera dramática. Y ¡qué importante es rezar para que nuestros ojos se curen!", exclamó.
Estar del lado de la luz, añadió, "también nos expone al martirio. Tal vez no nos pongan las manos encima, pero elegir de qué lado estar nos quitará parte de nuestra tranquilidad"
"Hay formas de tranquilidad, de hecho, que se parecen a la paz del cementerio. Ausentes, como si ya estuviéramos muertos; o presentes, pero como tumbas: bellas por fuera, pero vacías por dentro. En cambio, elegimos la vida"
El Papa Francisco también explicó que "elegir la luz" significa "ser personas limpias, transparentes, sinceras; comunicarse con los demás de manera abierta, clara, respetuosa; alejarse de las ambigüedades de la vida y de las connivencias criminales; no tener miedo de las dificultades"
"Elegir esto es el núcleo incandescente de toda vocación, la respuesta personal a la llamada que los santos representan en nuestro camino"
dijo.
Por último, el Papa Francisco pidió a los fieles de Siracusa que no se olviden de "llevar espiritualmente a su fiesta a "las hermanas y hermanos que en todo el mundo sufren persecución e injusticia", incluyendo entre ellos a los migrantes, refugiados y pobres.
Este reportaje fue publicado primero por ACI Prensa, socio informativo de CNA en español. Ha sido traducido y adaptado por CNA.
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