Por Almudena Martínez-Bordiú
Ciudad del Vaticano, 25 nov 2024 / 17:40 pm
El papa Francisco presidió este lunes en el Palacio Apostólico del Vaticano un acto solemne para conmemorar el 40 aniversario del Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile que zanjó una disputa fronteriza entre ambos países.
El pontífice denunció la hipocresía de algunos países "donde se habla mucho de paz" pero "las inversiones que más rinden son en la producción de armas."
Esta actitud farisaica, continuó, conduce siempre "al fracaso de la fraternidad y de la paz". Que la comunidad internacional haga prevalecer la fuerza del derecho a través del diálogo, porque el diálogo "debe ser el alma de la comunidad internacional"
El acuerdo entre Chile y Argentina resolvió la crisis provocada por una disputa territorial sobre el Canal de Beagle y la soberanía sobre varias islas. El Vaticano jugó un papel esencial en este acuerdo de paz después de que San Juan Pablo II enviara como mediador al cardenal Antonio Samorè, quien elaboró el acuerdo entre ambas naciones, evitando un conflicto armado.
Ante las autoridades y el cuerpo diplomático de ambos países, entre los que se encontraban el embajador argentino ante la Santa Sede, Luis Pablo Beltramino y el canciller chileno, Alberto van Klaveren, el Papa Francisco elogió la mediación papal que evitó el conflicto que estuvo "a punto de enfrentar a dos pueblos hermanos"."
En su discurso, el Santo Padre propuso este acuerdo como modelo a imitar, al tiempo que renovó su llamamiento a la paz y al diálogo frente a los conflictos actuales, en los que prevalece "el recurso a la fuerza".
Recordó en particular la mediación de San Juan Pablo II, quien desde los primeros días de su pontificado mostró una gran preocupación y demostró un esfuerzo constante no sólo para evitar que la disputa entre Argentina y Chile "degenerara en un vergonzoso conflicto armado", sino también para encontrar "el modo de resolver definitivamente esta disputa"."
El pontífice señaló que tras recibir la petición de ambos gobiernos "acompañada de compromisos concretos y rigurosos", San Juan Pablo II aceptó mediar en el conflicto con el objetivo de proponer "una solución justa y equitativa, y por tanto honorable"."
Para el Papa Francisco, este acuerdo merece ser propuesto "en la actual situación mundial, en la que tantos conflictos persisten y degeneran sin una voluntad efectiva de resolverlos mediante la exclusión absoluta del recurso a la fuerza o a la amenaza de su uso."
El Papa recordó las palabras de Benedicto XVI en el 25 aniversario del tratado, quien dijo que el acuerdo "es un ejemplo luminoso de la fuerza del espíritu humano y del deseo de paz frente a la barbarie y el sinsentido de la violencia y de la guerra como medio para resolver las diferencias."
Para el Santo Padre, se trata de "un ejemplo muy oportuno" de cómo es necesario perseverar en todo momento con "firme determinación hasta las últimas consecuencias en el empeño de resolver las controversias con verdadera voluntad de diálogo y de acuerdo, mediante una negociación paciente y con los compromisos necesarios, teniendo siempre en cuenta las justas exigencias y los legítimos intereses de todos."
Para concluir, el Papa Francisco describió lo que está sucediendo en Ucrania y Palestina como "dos fracasos" de la humanidad actual donde la "arrogancia del invasor prevalece sobre el diálogo"
Este reportaje fue publicado primero por ACI Prensa, socio informativo de CNA en español. Ha sido traducido y adaptado por CNA.