Por Kristina Millare
Ciudad del Vaticano, 29 oct 2024 / 15:45 pm
El cardenal Seán O'Malley, arzobispo de Boston y presidente de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, subrayó que "el celibato no es la causa de la pederastia", pero destacó la necesidad de más reformas dentro de la Iglesia para adoptar un enfoque centrado en las víctimas con el fin de salvaguardar mejor a los niños.
Tras la presentación el martes del primer informe anual sobre salvaguarda hecho público por la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, O'Malley afirmó que "nunca he visto ningún estudio serio que haya indicado que el celibato y los abusos sexuales estén relacionados"."
"Sí, somos conscientes del increíble daño que [la pederastia] ha hecho a la credibilidad de la Iglesia y a nuestra capacidad de tener una voz profética en la sociedad", dijo el cardenal en respuesta a la pregunta de un periodista sobre una posible "relación entre celibato y abusos sexuales" en la rueda de prensa del 29 de octubre.
"Y eso sólo subraya la urgencia de que la Iglesia se reforme para que podamos llevar a cabo la misión de Cristo y ser signo de su amor. Y el reino de Dios tiene que ver con la justicia y la verdad, y estos son los valores fundamentales de los que estamos hablando aquí", añadió.
Maud de Boer-Buquicchio, jurista y defensora internacional de los derechos de los niños que fue nombrada por el Papa Francisco miembro de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores en 2022, también declaró que no veía ninguna relación entre el celibato y los abusos sexuales criminales contra menores.
"No veo ninguna relación", dijo. "Las relaciones sexuales con niños es un delito y quien lo comete tiene un problema, que está relacionado con su estado anímico psicológico."
"No hay excepción para esto, no hay excusa para este delito. Los niños deben ser respetados en su integridad, física y moral. Así que si son célibes o no, no importa. Los niños deben ser protegidos", dijo.
O'Malley afirmó que el objetivo de la comisión pontificia, que encabeza desde su creación en 2014, es "hacer todo lo posible" para hacer frente a la falta de justicia y reconocimiento de las personas en la Iglesia.
"Vuestro sufrimiento y vuestras heridas nos han abierto los ojos al hecho de que -como Iglesia- hemos fallado en la atención a las víctimas, y que no os defendimos, y que nos resistimos a comprenderos cuando más nos necesitabais", dijo en la rueda de prensa del martes.
"Esperamos que este informe -y los que vendrán-, compilado con la ayuda de víctimas y supervivientes en el centro, ayude a asegurar el firme compromiso de que estos hechos no vuelvan a ocurrir nunca más en la Iglesia"."
Según O'Malley, el informe anual de salvaguarda -que describe las políticas y procedimientos del Vaticano para la protección de menores- pretende complementar el papel de defensa de la comisión, así como apoyar el trabajo del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF).
"El trabajo del Dicasterio para la Doctrina de la Fe es fundamental en la administración de la justicia en el ámbito de los abusos sexuales, y nuestra tarea es tratar de aportar una dimensión pastoral y la voz de las víctimas", dijo el cardenal.
La Pontificia Comisión para la Protección de Menores celebra este año su décimo aniversario. Ahora es una institución permanente dentro del Vaticano encargada de acompañar y ayudar a los ministerios de salvaguardia de las Iglesias locales a través de la formación y la capacitación.
La Pontificia Comisión para la Protección de Menores celebra su décimo aniversario.