Por Almudena Martínez-Bordiú
Ciudad del Vaticano, 24 oct 2024 / 15:30 pm
Estas son algunas de las citas más inspiradoras del Papa Francisco en su nueva encíclica Dilexit Nos sobre el amor divino y humano del corazón de Jesucristo:
"Las meras apariencias, la deshonestidad y el engaño dañan y pervierten el corazón. A pesar de todos nuestros intentos de aparentar lo que no somos, nuestro corazón es el juez último, no de lo que mostramos u ocultamos a los demás, sino de lo que realmente somos. Es la base de cualquier proyecto de vida sólido; nada que merezca la pena puede emprenderse al margen del corazón. Las falsas apariencias y las falsedades acaban por dejarnos con las manos vacías" (nº 6).
"Si no apreciamos la especificidad del corazón, nos perdemos los mensajes que la mente por sí sola no puede comunicar; nos perdemos la riqueza de nuestros encuentros con los demás; nos perdemos la poesía. También perdemos la noción de la historia y de nuestro propio pasado, ya que nuestra verdadera historia personal se construye con el corazón. Al final de nuestra vida, sólo eso importará" (nº 11).
"El corazón de Cristo es 'éxtasis', apertura, don y encuentro. En ese corazón, aprendemos a relacionarnos de manera sana y feliz, y a construir en este mundo el reino de Dios de amor y justicia. Nuestros corazones, unidos al corazón de Cristo, son capaces de obrar este milagro social" (n. 28).
"En presencia del corazón de Cristo, pido una vez más al Señor que tenga misericordia de este mundo sufriente en el que eligió habitar como uno de nosotros. Que derrame los tesoros de su luz y de su amor, para que nuestro mundo, que sigue adelante a pesar de las guerras, las disparidades socioeconómicas y los usos de la tecnología que amenazan nuestra humanidad, recupere lo más importante y necesario de todo: su corazón" (n. 31).
"Si nos cuesta confiar en los demás porque hemos sido heridos por mentiras, injurias y decepciones, el Señor nos susurra al oído: "¡Ánimo, hijo!" (Mt 9,2), "¡Ánimo, hija!" (Mt 9,22). Nos anima a superar el miedo y a darnos cuenta de que, con Él a nuestro lado, no tenemos nada que perder" (nº 37).
"Siempre que sentimos que todo el mundo nos ignora, que a nadie le importa lo que sea de nosotros, que no somos importantes para nadie, Él sigue preocupado por nosotros" (nº. 40).
"Pido, pues, que nadie se burle de la ferviente devoción del santo pueblo fiel de Dios, que en su piedad popular busca consolar a Cristo. También animo a todos a considerar si no habrá mayor sensatez, verdad y sabiduría en ciertas demostraciones de amor que buscan consolar al Señor que en los actos de amor fríos, distantes, calculados y nominales que a veces practican quienes pretenden poseer una fe más reflexiva, sofisticada y madura" (nº 160).
"Cristo os pide que nunca os avergoncéis de contar a los demás, con la debida discreción y respeto, vuestra amistad con Él. Os pide que os atreváis a contar a los demás lo bueno y hermoso que es que le hayáis encontrado" (nº 211).
"En un mundo en el que todo se compra y se vende, el sentido de la valía de las personas parece depender cada vez más de lo que pueden acumular con el poder del dinero. Se nos empuja constantemente a seguir comprando, consumiendo y distrayéndonos, cautivos de un sistema degradante que nos impide mirar más allá de nuestras necesidades inmediatas y mezquinas. El amor de Cristo no tiene cabida en este mecanismo perverso, pero sólo ese amor puede liberarnos de una persecución enloquecida en la que ya no cabe un amor gratuito. El amor de Cristo puede dar un corazón a nuestro mundo y reavivar el amor allí donde pensamos que se ha perdido definitivamente la capacidad de amar" (nº 218).
"El costado herido de Cristo sigue derramando ese torrente que nunca se agota, que nunca pasa, sino que se ofrece una y otra vez a todos los que quieren amar como él. Porque sólo su amor puede realizar una humanidad nueva" (n. 219).
Este artículo fue publicado por primera vez por ACI Prensa, socio informativo de CNA en español. Ha sido traducido y adaptado por CNA.