El 20 de abril de 2025, los cristianos del mundo celebran con gozo el Domingo de Pascua, la Resurrección de Jesucristo. La Pascua es el centro del calendario litúrgico cristiano, una celebración de fe, esperanza y amor. Es el triunfo de la vida sobre la muerte, de la luz sobre la oscuridad, del bien sobre el mal.
Relato evangélico
Al tercer día de la crucifixión, las mujeres fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús. Encontraron la piedra removida y el sepulcro vacío. Un ángel les anunció: "No está aquí, ha resucitado" (Lucas 24,6).
La Resurrección no es sólo un hecho histórico, sino una realidad espiritual que ofrece vida eterna, perdón y salvación. Es la prueba de que Jesús es el Hijo de Dios y el Vencedor del pecado y de la muerte.
Liturgia y tradiciones
La Vigilia Pascual, celebrada en la noche del Sábado Santo, es la liturgia más solemne del año. Comienza en la oscuridad y termina en la luz. Se enciende el Cirio Pascual, símbolo del Cristo Resucitado, y se canta el "Exsultet", himno de alabanza. Los fieles renuevan sus promesas bautismales y se saludan con las palabras: "¡Cristo ha resucitado! — ¡Verdaderamente ha resucitado!"
Durante toda la Octava de Pascua y los 50 días hasta Pentecostés, la Iglesia continúa celebrando la victoria de Cristo.
Significado para los creyentes
La Pascua no es sólo recuerdo de un milagro pasado, sino el inicio de una vida nueva para cada cristiano. La Resurrección nos llama a salir de las tumbas del miedo, del pecado y del vacío, y a caminar en la libertad de Cristo.
Relevancia actual
Hoy, en un mundo marcado por guerras, enfermedades y desesperanza, la Pascua es la proclamación de la esperanza. Cristo ha vencido no sólo la muerte, sino toda forma de opresión. Pascua es la respuesta de Dios frente al dolor y al sinsentido: "Yo vivo, y ustedes también vivirán" (Juan 14,19).