El 18 de abril de 2025, los cristianos de todo el mundo celebran el Viernes Santo, el día en que se recuerda la pasión y muerte de Jesucristo. Es uno de los días más solemnes y significativos del calendario litúrgico cristiano. Una jornada para sumergirse en el misterio de la redención y contemplar el amor de Dios revelado en la Cruz.
Los Acontecimientos del Viernes Santo
En este día, Jesucristo, el Hijo de Dios, fue traicionado, arrestado, torturado y condenado a muerte por Poncio Pilato. Cargó con Su cruz hasta el Calvario, donde fue crucificado. A la hora novena, entregó Su espíritu y exclamó: "Todo está cumplido" (Jn 19,30), cumpliendo así la voluntad del Padre y llevando a término la salvación del mundo.
Prácticas Litúrgicas
El Viernes Santo es el único día del año en el que no se celebra la Eucaristía en la Iglesia Católica. En su lugar, los fieles participan en la Liturgia de la Pasión del Señor, que incluye:
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Las oraciones universales de intercesión,
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La lectura solemne de la Pasión según San Juan,
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La adoración de la Cruz,
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La Comunión con las especies consagradas el Jueves Santo.
En muchos lugares también se celebran el Vía Crucis y representaciones vivientes de la Pasión.
Significado Espiritual
El Viernes Santo es un día de profundo silencio y contemplación. Nos invita a mirar al Crucificado y descubrir la profundidad del amor y de la misericordia de Dios. Nos enseña que el sufrimiento puede tener un valor redentor y que el amor puede vencer al pecado y a la muerte. El silencio de este día comunica más que cualquier palabra.
Relevancia Actual
En un mundo marcado por la injusticia, el dolor y la oscuridad, el Viernes Santo es una respuesta de esperanza. Nos recuerda que Dios no es ajeno al sufrimiento humano: Él lo asumió en la Cruz. Esta jornada nos asegura que la Cruz no es el final, sino el inicio de la Resurrección.