Por Courtney Mares
Ciudad del Vaticano, 25 de noviembre de 2024 / 12:45 pm
El Papa Francisco reconoció el lunes un milagro atribuido a la intercesión del beato Pier Giorgio Frassati, allanando el camino para su canonización como santo durante el Jubileo de la Juventud de la Iglesia católica el próximo verano.
Frassati, que murió a los 24 años en 1925, es querido por muchos jóvenes católicos de hoy por su entusiasta testimonio de santidad que llega "hasta las alturas"
El joven de la ciudad de Turín, en el norte de Italia, fue un ávido montañero y dominico de la tercera orden conocido por su labor caritativa.
La canonización de Frassati tendrá lugar durante el Jubileo de la Juventud en Roma el 3 de agosto de 2025.
En un decreto del 25 de noviembre, el Papa Francisco reconoció la curación milagrosa de un seminarista de la archidiócesis de Los Ángeles -que fue recientemente ordenado sacerdote en junio de 2023-.
Monseñor Robert Sarno, un ex funcionario del Dicasterio Vaticano para las Causas de los Santos que sirvió como delegado arzobispal en el proceso diocesano de Los Ángeles que examinó la curación, dijo a CNA que el seminarista se había dañado el tendón de Aquiles en un accidente de baloncesto mientras jugaba con otros seminaristas.
Después de que la resonancia magnética mostrara un daño significativo en su tendón de Aquiles, su médico le recomendó que viera a un cirujano ortopédico.
"Muy afectado por todo el asunto, comenzó una novena a Pier Giorgio Frassati el 1 de noviembre", explicó Sarno.
A mitad de la novena, "estaba en la capilla llorando durante su novena y sintió un calor tremendo en el tobillo."
"Y cuando fue al traumatólogo una semana más tarde, éste, después de ver la resonancia magnética y de realizar las investigaciones físicas, le dijo: 'Debes de tener a alguien en el cielo a quien le gustas'"
El seminarista pudo reanudar inmediatamente la práctica de los deportes que le gustaban sin ninguna dificultad. La curación fue verificada por una investigación diocesana y el examen de la junta médica del Dicasterio para las Causas de los Santos, los teólogos y los cardenales y obispos.
Sarno señaló que es apropiado que un joven que jugaba al baloncesto recibiera la curación, dado que Frassati era conocido por su amor al deporte y a las actividades al aire libre.
Nacido el Sábado Santo, 6 de abril de 1901, Frassati era hijo del fundador y director del periódico italiano La Stampa.
A los 17 años, se unió a la Sociedad de San Vicente de Paúl y dedicó gran parte de su tiempo libre a cuidar de los pobres, los sin techo y los enfermos, así como de los militares desmovilizados que regresaban de la Primera Guerra Mundial.
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Frassati también participó en el Apostolado de la Oración y la Acción Católica. Obtuvo permiso para comulgar diariamente.
En una fotografía de la que sería su última escalada, Frassati escribió la frase "Verso L'Alto", que significa "a las alturas". Esta frase se ha convertido en un lema para los católicos inspirados por Frassati para luchar por la cumbre de la vida eterna con Cristo.
Frassati murió de poliomielitis el 4 de julio de 1925. Sus médicos especularon más tarde que el joven había contraído la polio mientras servía a los enfermos.
Juan Pablo II, que beatificó a Frassati en 1990, lo llamó "hombre de las ocho bienaventuranzas", describiéndolo como "enteramente inmerso en el misterio de Dios y totalmente dedicado al servicio constante del prójimo".
El Papa Francisco elogió a Frassati por compartir el amor de Jesús con los pobres en un discurso el 24 de junio.
"Recuerdo al beato Pier Giorgio Frassati -que pronto será santo-, que en Turín solía ir a las casas de los pobres para llevar ayuda", dijo el Papa.
"Pier Giorgio era de una familia acomodada, de clase media alta, pero no creció 'envuelto en algodones', no se perdió en la 'buena vida', porque dentro de él estaba la savia del Espíritu Santo, estaba el amor a Jesús y a sus hermanos", añadió.
Además de Frassati, el papa Francisco también reconoció un milagro atribuido a la beata María Troncatti (1883-1969), religiosa italiana de la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora que ejerció como misionera entre los pueblos indígenas de Ecuador.
El Papa también aprobó los martirios del siervo de Dios vietnamita Francisco Javier Tru'o'ng Bǚu Diệp (1897-1946) y del siervo de Dios congoleño Floribert Bwana Chui Bin Kositi (1981-2007), haciendo posible sus beatificaciones.
El padre Francisco Javier fue un sacerdote vietnamita que defendió los derechos de los ciudadanos locales contra los saqueos de bandas armadas al final de la Segunda Guerra Mundial. El 12 de marzo de 1946 fue hecho prisionero por un grupo de milicianos junto a otras personas y encerrado en un almacén de arroz, donde fue interrogado.
Unos días más tarde, su cuerpo desfigurado fue encontrado en una zanja. Tras su muerte, los cristianos comenzaron a visitar su tumba, pidiendo su intercesión y obteniendo gracias, según el Vaticano.
Floribert Bwana Chui Bin Kositi era un laico congoleño, abogado y miembro de la Comunidad de San Egidio. Trabajaba como comisario de una aduana que controlaba los suministros de alimentos que entraban en el país, función en la que se opuso a varios intentos de corrupción. Por ello, fue secuestrado, torturado y asesinado en julio de 2007. El Vaticano reconoció su martirio in "odium fidei" porque su asesinato estuvo motivado por el hecho de que "era un hombre de fe, animado por un fuerte sentido de la justicia y un amor concreto por el prójimo."
En el decreto, el papa Francisco autorizó la beatificación de la venerable Juana de la Cruz (1481-1534), abadesa del convento de "Santa María de la Cruz" de Cubas de Madrid, sin el milagro habitualmente requerido debido al reconocimiento del "culto", o devoción, de larga tradición que se ha extendido y mantenido durante siglos.
El Papa reconoció también la virtud heroica del obispo croata Josip Lang (1857-1924), conocido por su servicio a los pobres y la formación de seminaristas.