Por Hannah Brockhaus
Ciudad del Vaticano, 7 mar 2025 /. 12:15 pm
El Vaticano ha expresado su solidaridad con los musulmanes que participan en el ayuno del Ramadán, señalando que los católicos también ayunan y hacen penitencia durante el tiempo de Cuaresma e invitando a un mayor diálogo y amistad entre las personas de las dos religiones.
"Nuestro mundo está sediento de fraternidad y de diálogo auténtico", dice un mensaje del 7 de marzo del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso del Vaticano. "Juntos, musulmanes y cristianos pueden dar testimonio de esta esperanza en la convicción de que la amistad es posible a pesar del peso de la historia y de las ideologías que promueven la exclusión"
"La esperanza -continuaba el mensaje- no es mero optimismo: es una virtud arraigada en la fe en Dios, el Misericordioso, nuestro Creador"
En 2025, el Ramadán transcurre aproximadamente del 28 de febrero al 29 de marzo. Concluye con la celebración de tres días del Eid al-Fitr.
La temporada cristiana de la Cuaresma comenzó el 5 de marzo y terminará el 17 de abril con los tres días conocidos como el Triduo - Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo - seguidos por el Domingo de Pascua.
"Este año, el Ramadán coincide en gran medida con la Cuaresma, que para los cristianos es un período de ayuno, súplica y conversión a Cristo", dijo el dicasterio. "Esta proximidad en el calendario espiritual nos ofrece una oportunidad única para caminar codo con codo, cristianos y musulmanes, en un proceso común de purificación, oración y caridad."
El mensaje anual del Vaticano para el Ramadán fue firmado por el nuevo prefecto del dicasterio, el cardenal George Jacob Koovakad, y su secretario, el padre Indunil Janakaratne Kodithuwakku Kankanamalage.
El papa Francisco nombró a Koovakad prefecto del dicasterio a finales de enero, ocupando la vacante dejada por el cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot, fallecido a finales de 2024.
Koovakad, indio de la Iglesia católica siro-malabar, era hasta ahora responsable de la organización de los viajes papales.
En su mensaje, el dicasterio interreligioso señalaba las similitudes entre la observancia musulmana del Ramadán y la católica de la Cuaresma.
"Al abstenerse de comer y beber, los musulmanes aprenden a controlar sus deseos y se vuelven hacia lo esencial. Este tiempo de disciplina espiritual es una invitación a cultivar la piedad, la virtud que acerca a uno a Dios y abre el corazón a los demás", se afirma.
"En la tradición cristiana, el tiempo santo de la Cuaresma nos invita a seguir un camino similar: A través del ayuno, la oración y la limosna buscamos purificar nuestros corazones y volver a centrarnos en Aquel que guía y dirige nuestras vidas", proseguía. "Estas prácticas espirituales, aunque expresadas de manera diferente, nos recuerdan que la fe no consiste únicamente en expresiones externas, sino en un camino de conversión interior"
El dicasterio afirmó que quería reflexionar sobre cómo cristianos y musulmanes pueden llegar a ser "auténticos hermanos y hermanas, dando testimonio común de la amistad de Dios con toda la humanidad"
"Nuestra confianza en Dios -subrayaba el mensaje de Koovakad- es un tesoro que nos une, mucho más allá de nuestras diferencias. Nos recuerda que todos somos criaturas espirituales, encarnadas y amadas, llamadas a vivir con dignidad y respeto mutuo"
"Es más, deseamos convertirnos en guardianes de esta sagrada dignidad rechazando toda forma de violencia, discriminación y exclusión", prosigue el dicasterio. "Este año, cuando nuestras dos tradiciones espirituales convergen en la celebración del Ramadán y la Cuaresma, tenemos una oportunidad única para mostrar al mundo que la fe transforma a las personas y las sociedades y que es una fuerza para la unidad y la reconciliación."
"La fe es una fuerza para la unidad y la reconciliación".