Por Almudena Martínez-Bordiú
Madrid, España, 18 dic 2024 / 17:30 pm
Los fieles de la ciudad de Nápoles, en Italia, experimentaron un profundo alivio al presenciar la licuefacción de la sangre de San Jenaro, el milagro que mantuvo en vilo a la ciudad durante la jornada del 16 de diciembre. 16.
El extraordinario acontecimiento, que no se produjo por la mañana como es habitual, ocurrió finalmente a las 17:40 (hora local) en la catedral de Nápoles.
Desde las 9 de la mañana, el relicario que contenía la sangre del santo había sido expuesto a los fieles por el padre Gregorio Vincenzo, pero permaneció sólido hasta la tarde.
Después del milagro, la sangre licuada de la patrona de la ciudad fue llevada a la Capilla del Tesoro de la catedral, donde se celebró una Santa Misa.
El milagro consiste en que la masa de sangre adherida a una de las caras de la ampolla se convierte en sangre completamente líquida, cubriendo todo el vaso.
Este hecho extraordinario se ha producido desde 1389 en tres ocasiones: cada 19 de septiembre, en la festividad de la santa; el 16 de diciembre, aniversario de su intervención para salvar a la mujer de la muerte. El 16 de diciembre, aniversario de su intervención para evitar los efectos de una erupción del volcán Vesubio en 1631; y el sábado anterior al primer domingo de mayo, en recuerdo del traslado de sus restos a Nápoles.
La tradición cuenta que el 16 de diciembre de 1631 los fieles de Nápoles llevaron en procesión las reliquias de su patrón para evitar que la erupción del volcán Vesubio destruyera la ciudad. Durante la procesión, la lava se detuvo milagrosamente. Desde entonces, este suceso se conoce como el "milagro de los laicos".
El proceso de licuefacción a veces dura horas o incluso días, y otras veces no se produce, lo que los napolitanos interpretan como un mal presagio, como ocurrió en 1939, antes del estallido de la II Guerra Mundial.
La Iglesia católica cree que el milagro, sin explicación científica, se produce gracias a la dedicación y las oraciones de los fieles.
Con la exclamación "¡Ha ocurrido el milagro!", los fieles se dirigen al altar para besar la reliquia y cantar el Te Deum en acción de gracias, después de que el arzobispo de Nápoles, cardenal Domenico Battaglia, haya recorrido la iglesia sosteniendo la reliquia.
Este reportaje fue publicado primero por ACI Prensa, socio informativo de CNA en español. Ha sido traducida y adaptada por CNA.