Por Victoria Cardiel
Ciudad del Vaticano, 13 de junio de 2025 / 16:39 pm
El Papa León XIV afirmó que "la pobreza más grave es no conocer a Dios" y que el hecho de que Él nos acompañe en el camino de la vida relativiza la riqueza material, porque "descubrimos el verdadero tesoro que necesitamos"."
"La riqueza a menudo decepciona y puede llevar a situaciones trágicas de pobreza -sobre todo la pobreza que nace de no reconocer nuestra necesidad de Dios y del intento de vivir sin Él", señaló el Pontífice.
El Santo Padre hizo estas observaciones en su mensaje, difundido el 13 de junio por la oficina de prensa del Vaticano, para la novena Jornada Mundial de los Pobres, que se celebrará el domingo 16 de noviembre.
Al igual que hizo el Papa Francisco al denunciar la globalización de la indiferencia, el Papa León advirtió del riesgo de "endurecerse y resignarse" ante las nuevas formas de empobrecimiento.
Enmarcó así la responsabilidad social de promover el bien común, que caracteriza a la Iglesia católica, como fundamentada en "el acto creador de Dios, que da a todos una parte de los bienes de la tierra", y al igual que estos bienes, "los frutos del trabajo humano deben ser igualmente accesibles a todos."
El pontífice citó a San Agustín al respecto: "Das pan a quien tiene hambre; pero sería mejor que nadie tuviera hambre, para que no tuvieras necesidad de darlo. Vistes al desnudo, pero ojalá todos estuvieran vestidos y no hubiera necesidad de suplir esta carencia"
El Santo Padre dejó claro que ayudar a los pobres es "una cuestión de justicia antes que de caridad". También señaló cómo cuando nos encontramos con personas pobres o empobrecidas, a veces "también nosotros podemos tener menos que antes y estamos perdiendo lo que antes parecía seguro: una casa, comida suficiente para cada día, acceso a la sanidad y a una buena educación, información, libertad religiosa y libertad de expresión."
Para el pontífice, la Jornada Mundial de los Pobres busca recordar a la Iglesia que los pobres están "en el corazón de toda nuestra actividad pastoral", no sólo de su "obra caritativa, sino también del mensaje que celebra y proclama"."
"Dios asumió su pobreza para enriquecernos a través de sus voces, sus historias y sus rostros", señaló en el mensaje que firmó el 13 de junio, festividad de San Antonio de Padua, patrón de los pobres.
De hecho, en el texto dejó claro que los pobres "no son una distracción para la Iglesia, sino nuestros queridos hermanos y hermanas". En este sentido, destacó que "con su vida, su palabra y su sabiduría, nos ponen en contacto con la verdad del Evangelio"
El Santo Padre subrayó en su mensaje que los pobres no son meros "destinatarios" de la atención pastoral de la Iglesia, sino que los definió como "sujetos creadores" que nos desafían "a encontrar formas novedosas de vivir hoy el Evangelio"."
De este modo, señaló que toda forma de pobreza es una llamada "a experimentar concretamente el Evangelio y a ofrecer signos eficaces de esperanza"
El Papa señaló cómo las personas sin recursos pueden convertirse en testigos de una "esperanza fuerte y firme, precisamente porque la encarnan en medio de la incertidumbre, la pobreza, la inestabilidad y la marginación"
"No pueden confiar en la seguridad del poder y de los bienes; al contrario, están a su merced y a menudo son víctimas de ellos. Su esperanza debe buscarse necesariamente en otra parte", añadió.
Así, indicó que cuando se pone a Dios en el centro como "nuestra primera y única esperanza", es precisamente cuando "también nosotros pasamos de las esperanzas efímeras a una esperanza duradera"."
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El pontífice citó la encíclica Evangelii Gaudium de su predecesor, el Papa Francisco, quien afirmó que la peor discriminación que sufren los pobres es "la falta de atención espiritual"
"Esta es una regla de fe y el secreto de la esperanza: Todos los bienes de esta tierra, las realidades materiales, los placeres mundanos, la prosperidad económica, por importantes que sean, no pueden llevar la felicidad a nuestros corazones", subrayó.
El Santo Padre también reflexionó sobre la "relación circular" que existe entre las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. "La esperanza nace de la fe, que la alimenta y la sostiene sobre el fundamento de la caridad, madre de todas las virtudes. Todos tenemos necesidad de la caridad, aquí y ahora", dijo.
Por ello, el Papa León afirmó que la caridad es una realidad que "nos compromete y orienta nuestras decisiones hacia el bien común" y señaló que "quien carece de caridad no sólo carece de fe y de esperanza; también roba la esperanza al prójimo"."
Al referirse concretamente a la esperanza cristiana que proclama la Palabra de Dios, señaló que es una "certeza en cada paso del camino de la vida" porque no depende de las fuerzas humanas "sino de la promesa de Dios, que es siempre fiel"
Por eso, dijo que los cristianos, desde siempre, han querido identificar la esperanza con el símbolo del ancla, que proporciona estabilidad y seguridad. "En medio de las pruebas de la vida, nuestra esperanza se inspira en la certeza firme y tranquilizadora del amor de Dios, derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo. Esa esperanza no defrauda", reiteró.
Por ello, León subrayó que la llamada bíblica a la esperanza conlleva "el deber de asumir nuestras responsabilidades en la historia, sin vacilar", señalando que "la caridad, de hecho, es el mayor mandamiento social", tal y como recoge el número 1889 del Catecismo de la Iglesia Católica.
El Pontífice explicó que "la pobreza tiene causas estructurales que deben ser afrontadas y eliminadas. Mientras tanto, cada uno de nosotros está llamado a ofrecer nuevos signos de esperanza que den testimonio de la caridad cristiana, como han hecho muchos santos a lo largo de los siglos"
Para el Papa, los hospitales y las escuelas son instituciones creadas para llegar a los más vulnerables y marginados, y "deberían formar parte de las políticas públicas de cada país." Sin embargo, lamentó que "las guerras y las desigualdades a menudo impiden que esto suceda."
También destacó como ejemplos concretos de esperanza "los hogares de grupo, las comunidades para menores, los centros de escucha y acogida, los comedores sociales, los refugios para personas sin hogar y las escuelas para estudiantes de bajos ingresos."
Y añadió: "¡Cuántos de estos silenciosos signos de esperanza pasan a menudo desapercibidos y, sin embargo, son tan importantes para dejar de lado nuestra indiferencia e inspirar a otros a involucrarse en diversas formas de trabajo voluntario!"
Por último, pidió que se promueva el desarrollo de políticas para combatir "formas de pobreza tanto antiguas como nuevas, así como la puesta en marcha de nuevas iniciativas para apoyar y ayudar a los más pobres entre los pobres"
"El trabajo, la educación, la vivienda y la salud son los cimientos de una seguridad que nunca se alcanzará con el uso de las armas. Expreso mi reconocimiento por las iniciativas que ya existen, y por los esfuerzos que diariamente demuestran a nivel internacional un gran número de hombres y mujeres de buena voluntad", dijo.
Este artículo fue publicado primero por ACI Prensa, socio informativo de CNA en español. Ha sido traducida y adaptada por CNA.