Por Kristina Millare
Ciudad del Vaticano, 31 oct 2024 / 10:55 am
El papa Francisco animó este jueves a los miembros del Movimiento de Compromiso Educativo de Acción Católica (MIEAC) de Italia a no tener miedo de proponer altos ideales cristianos a los jóvenes en una sociedad secularizada.
"La educación cristiana atraviesa terrenos inexplorados, marcados por cambios antropológicos y culturales, sobre los que aún buscamos respuestas a la luz de la Palabra de Dios", dijo el Santo Padre a los participantes en el congreso nacional del MIEAC en una audiencia privada celebrada en el Vaticano.
El MIEAC es un proyecto educativo vinculado a la Acción Católica italiana que nació en 1990 con el objetivo de favorecer el desarrollo integral de los jóvenes en todas sus dimensiones: existencial, espiritual, afectiva, cultural, social y política.
Durante la audiencia del jueves, el Papa elogió a los miembros del MIEAC por su dedicación en medio de los "laberintos de complejidades" que afectan a las relaciones humanas en la sociedad actual y les animó a "llevar adelante una idea y una práctica de la educación que ponga efectivamente a la persona en el centro"
"El servicio educativo que define a vuestro movimiento lleva consigo, hoy quizás aún más que en el pasado, el desafío de operar a nivel humano y cristiano", dijo. "Esta es precisamente la perspectiva adecuada para continuar el camino de vuestro movimiento.
Con vistas al Año Jubilar de la Esperanza 2025, el Santo Padre dijo que es necesario que los educadores siembren esperanza en el mundo prestando "especial atención a los niños, a los adolescentes, [y] a los jóvenes"
"Debemos mirarlos con confianza, con empatía, quisiera decir con la mirada y el corazón de Jesús. Ellos son el presente y el futuro del mundo y de la Iglesia", compartió.
"Nuestra es la tarea -totalmente educativa- de acompañarlos, sostenerlos, animarlos y, con el testimonio, mostrarles el buen camino que lleva a ser 'fratelli tutti' [todos hermanos]".
El Santo Padre también insistió en que la educación de los niños es una tarea y un proceso que necesita la iniciativa y el apoyo de diferentes personas de instituciones eclesiales y laicas.
"Es importante no quedarse solo, sino construir y fortalecer relaciones fructíferas con los diversos sujetos del proceso educativo: familias, profesores, trabajadores sociales, directivos y entrenadores deportivos, catequistas, sacerdotes, religiosos y religiosas, sin descuidar la colaboración con las instituciones públicas", dijo el papa.
El último mensaje del Papa a los miembros del MIEAC fue a los "educadores de corazón grande" para que sigan el ejemplo de su fundador, el venerable Giuseppe Lazzati, "maestro y testigo creíble, modelo de educador cristiano" movido ante todo por el amor a Dios y a los demás.
"A través de los procesos educativos expresamos nuestro amor a los demás, a los que están cerca de nosotros o nos han sido confiados; y, al mismo tiempo, es esencial que la educación se fundamente, en su método y en sus fines, en el amor. Educar siempre con amor"