Por Almudena Martínez-Bordiú
Madrid, España, 18 dic 2024 / 10:15 am
En un mensaje dirigido a los jóvenes que se incorporan al mundo laboral, el Papa Francisco, en alusión a los jefes, les aconsejó no "ceder a las peticiones que os humillan o incomodan, a los modos de proceder y a las exigencias que empañan vuestra autenticidad."
El papa Francisco envió este mensaje a los adolescentes y jóvenes italianos que participan en LaborDì, una jornada de reflexión para promover el trabajo digno organizada por la Asociación Cristiana de Trabajadores Italianos.
El Santo Padre comenzó su discurso con una invitación a la esperanza, recordándoles que están "hechos para la luz." Después de la adolescencia, continuó el Papa, "se abre la escena del mundo". Ante este desafío, aseguró a los jóvenes que con su contribución "el mundo puede mejorar" y que "todo, realmente todo, puede cambiar"
Instó a los jóvenes a mantener la conciencia de su unicidad, "que trasciende cualquier éxito o fracaso" y a establecer relaciones sinceras con los demás, prestando atención a la calidad de la vida humana.
El Santo Padre invitó a los jóvenes a "custodiar su corazón", especialmente cuando llegan a la edad de asumir su primer trabajo. Ante las exigencias y "demasiadas indicaciones y recomendaciones" que pueden experimentar en el mundo laboral, pidió a los jóvenes que "permanezcan en paz y libres"
"No cedáis a peticiones que os humillan y os causan malestar, a modos de proceder y exigencias que empañan vuestra autenticidad. De hecho, para dar tu contribución, no tienes que aceptar cualquier cosa, ni siquiera cosas malas", advirtió el Papa Francisco.
El pontífice les aconsejó que "no se conformen con modelos en los que no creen, tal vez para ganar prestigio social o más dinero ya que "el mal nos aleja, apaga los sueños, nos vuelve solitarios y resignados. El corazón sabe advertirlo y, cuando es así, hay que pedir ayuda y hacer equipo con quienes nos conocen y se preocupan por nosotros."
El Papa subrayó que "los resultados no lo son todo", explicando que para eso ya están las máquinas". Lo humano, en cambio, es "la inteligencia del corazón, la razón que comprende las razones de los demás, la imaginación que crea lo que aún no es." Todos somos "piezas únicas", subrayó el Santo Padre.
Luego pidió a los adultos que les acompañan que no les obliguen a conformarse con el statu quo ni corrompan a los jóvenes: "Confiemos en lo que está sembrado en sus corazones"
El Papa Francisco concluyó animando a los jóvenes a unir fuerzas y "construir redes" para reparar nuestra casa común y reconstruir la fraternidad humana. "El corazón humano sabe esperar. El trabajo que no aliena, sino que libera, comienza en el corazón", concluyó.
Esta historia fue publicada por primera vez por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.