Por Hannah Brockhaus
Ciudad del Vaticano, 1 de mayo de 2025 / 17:23 pm
El Papa Francisco no sólo valoró y promovió la dignidad del trabajo, sino que fue alguien que personalmente trabajó muchísimo, encontrando alegría y descanso en el trabajo mismo, dijo el cardenal Víctor Manuel Fernández en la sexta Misa de Novendiales.
"Lo que quiero mostrar, sin embargo, es hasta qué punto [el Papa Francisco] comprendió que su trabajo era su misión, su trabajo cotidiano era su respuesta al amor de Dios, era expresión de su preocupación por el bien de los demás", dijo Fernández en la Basílica de San Pedro el 1 de mayo.
"Por estas razones -continuó el cardenal-, el trabajo mismo era su alegría, su alimento, su descanso. Experimentó lo que dice la primera lectura que hemos escuchado: 'Ninguno de nosotros vive para sí mismo'"
El cardenal argentino, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y amigo personal íntimo del difunto Francisco, celebró la misa con el Colegio Cardenalicio como parte de los nueve días de luto de la Iglesia.
Fernández, de 62 años, habló del papa Francisco "como un trabajador" en la festividad del 1 de mayo de San José Obrero, uno de los santos favoritos del difunto papa. El 1 de mayo es también el Día del Trabajo (también llamado Día del Trabajador) en muchos países, entre ellos Italia.
El papa Francisco "no sólo hablaba del valor del trabajo, sino que toda su vida fue alguien que vivió su misión con gran esfuerzo, pasión y compromiso", dijo Fernández, también conocido por el apodo de "Tucho".
"Siempre fue un misterio para mí entender cómo pudo soportar, aún siendo un hombre corpulento y con varias enfermedades, un ritmo de trabajo tan exigente. No sólo trabajaba por la mañana con diversas reuniones, audiencias, celebraciones y encuentros, sino también toda la tarde. Y me pareció realmente heroico que con las poquísimas fuerzas que tenía en sus últimos días se hiciera fuerte para visitar una cárcel."
El cardenal subrayó que el hecho de que Francisco nunca se tomara un día libre, como Papa y como arzobispo y sacerdote en Buenos Aires, no debe tomarse como ejemplo, "sino que su vida es un estímulo para realizar nuestro trabajo con generosidad."
En su homilía, Fernández también reflexionó sobre la situación de privilegio en la que se encuentran algunas personas y puso ejemplos de cómo dos hombres pueden trabajar igual de duro pero uno tendrá más éxito, mientras que el otro lucha por alimentar a su familia.
Según el cardenal, el Papa Francisco alertó contra una "falsa meritocracia" que cree que sólo los que tienen éxito en la vida tienen mérito mientras que los pobres no.
"Detrás de este amor al trabajo hay una fuerte convicción del Papa Francisco: el valor infinito de cada ser humano, una dignidad inmensa que nunca se debe perder, que bajo ningún concepto se puede ignorar ni olvidar", dijo.
"El amor al trabajo es un amor a la dignidad humana".