Por Nicolás de Cárdenas
Madrid, España, 9 de febrero de 2025 / 07:00 am
En su discurso de aceptación del doctorado honoris causa que le concedió la Universidad Católica de Valencia, el cardenal Kurt Koch rechazó las posturas extremas de progresistas y tradicionalistas respecto al Concilio Vaticano II.
El prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos reflexionó en su discurso sobre la tensión entre las dos partes esenciales del Concilio Vaticano II: la fidelidad a las fuentes y la fidelidad a los signos de los tiempos.
Para el cardenal, "la relación entre estas dos dimensiones ha caracterizado siempre a la Iglesia, pero la tensión se ha agudizado de un modo nuevo después del Vaticano II."
Frente a esta dicotomía, Koch argumentó que "más allá del conformismo secularista y del fundamentalismo separatista, es necesario buscar un tercer camino en la fe católica, que ya nos ha mostrado el concilio"
Según el prefecto, tanto los llamados progresistas como los tradicionalistas "conciben el Vaticano II como una ruptura, aunque en sentidos opuestos." Para los primeros, la ruptura se produjo después del concilio, mientras que los segundos entienden que se produjo durante el mismo.
A la luz de esto, el cardenal consideró que "las dos posiciones extremas están tan cerca, precisamente porque no interpretan el Vaticano II dentro de la tradición general de la Iglesia".
En su discurso, Koch recordó, respecto a la visión tradicionalista que se centra únicamente en las fuentes, que el Papa Benedicto XVI afirmó que "la autoridad magisterial de la Iglesia no puede congelarse en 1962."
Por otra parte, "si se pone el acento únicamente en el 'aggiornamento' [actualización], existe el peligro de que la apertura de la Iglesia al mundo, deseada y realizada por el concilio, se convierta en una precipitada adaptación de los fundamentos de la fe al espíritu de la época moderna", señaló el cardenal.
"Muchas corrientes del postconcilio estaban tan orientadas hacia el mundo que no advirtieron los tentáculos del espíritu moderno o subestimaron su impacto", observó el cardenal, "de modo que la llamada conversión al mundo no hizo que la levadura del Evangelio impregnara más la sociedad moderna, sino que condujo a un amplio conformismo de la Iglesia con el mundo"."
La propuesta de Koch frente a ambas posturas, que considera igualmente disgregadoras, es "el restablecimiento de un sano equilibrio en la relación entre la fe y la Iglesia, por un lado, y el mundo, por otro."
En su opinión, si la Iglesia no puede confundirse con el mundo, "la identidad originaria de la fe y de la Iglesia no debe definirse de tal manera que se separe del mundo de forma fundamentalista"
En este sentido, añadió que el diálogo entre la Iglesia y el mundo contemporáneo "no debe hacer que la fe y la Iglesia se adapten al mundo de forma secularista, renunciando peligrosamente a su identidad."
Para el prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, la reforma de la Iglesia no puede implicar "un cambio de esencia", sino que consiste en "la eliminación de lo que es inauténtico" a través de un proceso de purificación de la Iglesia "basado en sus orígenes", para que "la forma de la única Iglesia querida por Cristo pueda hacerse visible de nuevo"
"Para el concilio, la fidelidad a sus orígenes y la conformidad con los tiempos no se oponían entre sí. Más bien, el concilio quería proclamar la fe católica de una manera que fuera a la vez fiel a sus orígenes y adecuada a los tiempos, para poder transmitir la verdad y la belleza de la fe a los hombres de hoy, para que puedan comprenderla y acogerla como una ayuda para su vida", subrayó.
Para el Cardenal, "el Concilio no ha creado una nueva Iglesia en ruptura con la tradición, ni ha concebido una fe diferente, sino que se ha propuesto una renovación de la fe y una Iglesia renovada a partir del espíritu del mensaje cristiano revelado de una vez para siempre y transmitido en la tradición viva de la Iglesia"
Este artículo fue publicado por primera vez por ACI Prensa, socio informativo de CNA en español. Ha sido traducido y adaptado por CNA.