Por Victoria Cardiel
Ciudad del Vaticano, 27 ene 2025 / 15:10 pm
El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, confirmó este domingo las medidas disciplinarias que se tomaron en 2019 contra el cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo emérito de Lima (Perú), como consecuencia de "las acusaciones [de abusos sexuales] formuladas contra él"."
"Puedo confirmarle que como consecuencia de las acusaciones formuladas en su contra, y tras la aceptación de su renuncia como arzobispo de Lima, se impuso al cardenal un precepto penal con ciertas medidas disciplinarias relativas a su actividad pública, lugar de residencia y uso de insignias, firmado y aceptado por Su Eminencia", confirmó Bruni el Ene.
Bruni también dijo que "en ocasiones específicas" se le concedieron "ciertos permisos para atender solicitudes debido a la edad y situación familiar del cardenal." En cualquier caso, el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede dejó claro que "este precepto sigue vigente en la actualidad"
Sin embargo, Cipriani afirmó que tras una audiencia con el Papa Francisco en febrero de 2020, se le permitió reanudar sus actividades pastorales.
"Así lo demuestra mi amplia actividad pastoral llevada a cabo durante estos años, predicando retiros espirituales, administrando sacramentos, etcétera,", explicó el prelado el sábado 25 de enero en una carta publicada en la plataforma Medium.
Sin embargo, la Oficina de Prensa de la Santa Sede no confirmó que tuviera este permiso en cuanto a las actividades pastorales, sino que lo limitó a excepciones que tienen que ver con "la edad y la situación familiar del cardenal."
Cipriani rompió su silencio el viernes 24 de enero, negando las acusaciones de abuso sexual en su contra publicadas por el diario español El País y revelando que el Vaticano le impuso sanciones en 2019, las mismas que el Vaticano confirmó a ACI Prensa.
Las acusaciones publicadas por El País se basan en el testimonio de un hombre de 58 años que aseguró que Cipriani -que fue sacerdote del Opus Dei entre 1977 y 1988, cuando fue nombrado obispo por el Papa Juan Pablo II- abusó de él en 1983, cuando tenía entre 16 y 17 años, en un centro del Opus Dei.
"Ante las acusaciones que el diario El País ha publicado hoy, 25 de enero de 2025, sobre mi persona, quiero aclarar que los hechos que describen son completamente falsos. No he cometido ningún delito ni he abusado sexualmente de nadie, ni en 1983, ni antes ni después", afirmó Cipriani en su carta.
El cardenal peruano reveló que en agosto de 2018, la Santa Sede le informó informalmente de la existencia de una denuncia en su contra, sin dar detalles.
Más tarde, en diciembre de 2019, se le informó verbalmente de una serie de sanciones, entre ellas la limitación de su ministerio sacerdotal, la exigencia de residencia estable fuera de Perú y la solicitud de guardar silencio al respecto.
"Luego, sin haber sido escuchado, sin haber sabido más y sin que se abriera un proceso [canónico], el 18 de diciembre de 2019, el nuncio apostólico me informó verbalmente que la Congregación para la Doctrina de la Fe me había impuesto una serie de sanciones limitando mi ministerio sacerdotal y pidiéndome una residencia estable fuera del Perú", explicó además Cipriani.
"El Feb. 4 de 2020, tuve una audiencia con el Papa Francisco -continuó el cardenal- y el Santo Padre me permitió continuar con mi labor pastoral."
"Durante estos años fuera de Lima, viví en Roma dedicado a mi labor como cardenal miembro del Dicasterio para la Causa de los Santos hasta que cumplí 80 años y me retiré de todo trabajo en la Curia Romana y me trasladé a Madrid", dijo.
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En la carta, Cipriani reiteró su "total rechazo y repulsa a los abusos sexuales a menores y personas vulnerables" y su compromiso "con la lucha de la Iglesia para erradicar esta lacra, siguiendo las directrices marcadas por Juan Pablo II, Benedicto XVI y el especial liderazgo del Papa Francisco, poniendo en el centro a las víctimas"."
En respuesta a la situación, el vicario del Opus Dei en Perú, Ángel Gómez-Hortigüela, emitió un comunicado pidiendo perdón por no haber atendido adecuadamente en 2018 a una persona que acusó a Cipriani de abusos sexuales. En todo caso, no aclaró si se trataba del mismo individuo al que se refiere El País.
"Pido perdón de todo corazón por no haber tenido el tino de recibir y atender con calidez a una persona que quería ser escuchada", dijo Gómez-Hortigüela.
El vicario explicó que en 2018 no podía interferir en una acusación formal ya iniciada ante la Santa Sede contra un cardenal, pero reconoció que podría "haber ofrecido (a la presunta víctima) una acogida personal, humana y espiritual."
También aclaró que no hay constancia de ningún proceso formal contra Cipriani durante sus años como sacerdote del Opus Dei, aunque admitió que los protocolos sobre abusos se actualizaron en 2020.
Este reportaje fue publicado primero por ACI Prensa, socio informativo de CNA en español. Ha sido traducida y adaptada por CNA.