Por Nicolás de Cárdenas
Madrid, España, Nov 28, 2024 / 07:30 am
La Conferencia Episcopal Española ha publicado una nota doctrinal en la que critica la práctica de la llamada "sanación intergeneracional" o "sanación del árbol genealógico" promovida por algunos sacerdotes católicos.
La nota doctrinal se ha publicado en respuesta a estas prácticas "en algunas diócesis españolas, especialmente en el ámbito de las oraciones y retiros organizados por nuevos movimientos religiosos de carácter carismático."
Tras recibir informes de diversos expertos "en los campos de la teología dogmática, la teología espiritual y la psicología", la Comisión para la Doctrina de la Fe de la conferencia elaboró el texto que fue aprobado para su publicación.
La nota doctrinal identifica como originadores de estas prácticas al misionero anglicano Kenneth McAll, al religioso claretiano John Hampsch y al sacerdote católico Robert DeGrandis, de la Sociedad de San. Joseph, "que ha popularizado la práctica en la Renovación Carismática Católica debido a su implicación en ella".
Estos autores enseñan "la transmisión intergeneracional del pecado y, correlativamente, la posibilidad de curación intergeneracional". La forma de "curar" las enfermedades físicas y mentales derivadas de los pecados de los antepasados consiste en "identificar el pecado en el propio árbol genealógico" y romper "el vínculo del pecado" mediante "la intercesión, los exorcismos y, especialmente, la celebración de una Eucaristía", lo que da lugar a una supuesta curación, explica la nota doctrinal.
Los obispos advierten de que "fusionar aspectos propios de la fe católica con otros que le son ajenos, da lugar a un sincretismo de apariencia católica con aspectos que atañen, explícita o implícitamente, a cuestiones de escatología", así como de eclesiología, antropología y teología de los sacramentos.
En la nota doctrinal, los obispos españoles destacan algunos puntos magisteriales a tener en cuenta en la cuestión de la "sanación intergeneracional"
En primer lugar, afirman que "el pecado es siempre personal y requiere una decisión libre de la voluntad. Lo mismo ocurre con el castigo por el pecado.
En relación con esto, señalan que "el único pecado que se transmite de generación en generación es el pecado original", pero también precisan que esta transmisión se produce "de modo análogo", que no tiene el carácter de culpa personal y que su castigo "no pasa" a la siguiente generación.
Los prelados explican en segunda instancia que aunque en el Antiguo Testamento se afirma "que los pecados de los padres se pagan con los hijos", esta concepción de la responsabilidad corporativa, "que ponía en cuestión la justicia de Dios", evolucionaba "haciendo al hombre responsable de su propio destino".
"En el Nuevo Testamento Jesús rechazó el concepto de una transmisión hereditaria del pecado, rompiendo con la lógica de la 'culpa-castigo personal y colectiva' en la conocida escena de la curación del ciego de nacimiento", explican los obispos.
Los obispos españoles también señalan que no es posible "sostener que existe una transmisión intergeneracional del pecado sin contradecir la doctrina católica sobre el Bautismo", el sacramento en el que "se produce el perdón de todos los pecados"."
Respecto a la Eucaristía, los prelados señalan que "las llamadas 'Misas de curación o liberación', estrechamente vinculadas a la práctica de la curación intergeneracional", no se encuentran en el Ritual Romano y, por tanto, "la introducción de tales intenciones en el ámbito de la celebración de la Santa Misa cambia gravemente la naturaleza y distorsiona la celebración eucarística."
La nota doctrinal también se refiere a las reuniones de oración "cuya finalidad es obtener de Dios la curación de los enfermos", para reafirmar que, aunque "cualquier fiel puede elevar libremente oraciones a Dios pidiendo la curación", cuando se trata de reuniones "deben estar sujetas a la supervisión del Ordinario del lugar."
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"Estas oraciones de curación, así como las oraciones de exorcismo, litúrgicas o no litúrgicas, no pueden introducirse en la celebración de la Sagrada Eucaristía, los sacramentos y la Liturgia de las Horas", precisan.
En conclusión, los obispos españoles afirman que "basándonos en la Palabra de Dios, queremos afirmar que no se puede ser culpable de los pecados de otra persona con la que no se ha tenido nada que ver ni se puede responsabilizar a nadie de los pecados de generaciones anteriores, sino que cada persona es responsable de su propia vida y de sus propios pecados"
Este reportaje fue publicado primero por ACI Prensa, socio informativo de CNA en español. Ha sido traducida y adaptada por CNA.