Por Kate Quiñones
CNA Staff, Mar 24, 2025 / 17:50 pm
Tras una investigación sobre un posible milagro eucarístico en una parroquia local, la Arquidiócesis de Indianápolis anunció el lunes que los análisis científicos indicaron que la causa fue natural, no milagrosa.
El mes pasado, un post en X llamó la atención sobre lo que el post llamaba un "'potencial' milagro eucarístico" después de que una parroquia del sur de Indiana descubriera una hostia con manchas rojas, que el sacristán de la parroquia pensó que podría ser sangre.
La Archidiócesis de Indianápolis dijo en un comunicado compartido con CNA que el análisis de laboratorio de bacterias comunes había causado la decoloración.
"Un análisis bioquímico de una hostia de la iglesia católica de San Antonio en Morris, Indiana, que mostraba una decoloración roja reveló la presencia de una bacteria común que se encuentra en todos los seres humanos", decía el comunicado. "No se descubrió presencia de sangre humana".
La hostia se había caído y fue descubierta más tarde con manchas rojas, y el análisis bioquímico determinó que la decoloración se debía a bacterias y hongos comunes.
"La hostia se había caído de un kit de misa utilizado en la parroquia, y cuando fue descubierta, presentaba manchas rojas", declaró la archidiócesis. "Siguiendo la política establecida por la Santa Sede, la hostia fue sometida a un análisis bioquímico profesional en un laboratorio local. Los resultados indican la presencia de hongos y tres especies diferentes de bacterias, todas las cuales se encuentran comúnmente en las manos humanas."
La archidiócesis señaló que ha habido muchos milagros cuidadosamente revisados en la historia de la Iglesia.
"A lo largo de la historia de la Iglesia católica, ha habido milagros y apariciones bien documentados, y cada uno de ellos ha sido revisado minuciosa y cuidadosamente", rezaba el comunicado.
El año pasado, el Vaticano desarrolló su práctica respecto a posibles sucesos sobrenaturales, publicando nuevas directrices que dan la última palabra al Disasterio para la Doctrina de la Fe.
Las normas anteriores, establecidas por el Papa Pablo VI en 1978, dejaban en manos de los obispos locales el proceso de discernimiento de posibles sucesos milagrosos. Con las nuevas orientaciones, la tarea sigue correspondiendo al obispo local, pero el dicasterio debe ser consultado a lo largo de todo el proceso.