Género: El problema no es el término, sino la antropología que lo sustenta, según un experto católico

Гендер: Проблема не в термине, а в антропологии, стоящей за ним, считает католический эксперт

Por Nicolás de Cárdenas

Madrid, España, Nov 21, 2024 / 08:00 am

Marta Rodríguez Díaz, católica experta en ideología de género, afirmó que más que combatir la ideología de género, la misión de la Iglesia católica es "buscar que brille la luz en la oscuridad" y ofrecer un diálogo crítico.

Rodríguez también señaló que "si la Iglesia no es creíble hoy en materia de género, no es por falta de tener mucho que decir, sino porque faltan educadores que sepan transmitir su mensaje de manera integral y certera."

Rodríguez fue elegida por la Conferencia Episcopal Española para impartir formación a los delegados diocesanos de pastoral familiar y de la vida sobre el reto que supone para la Iglesia católica la cuestión de la ideología de género.

Es doctora en Filosofía por la Pontificia Universidad Gregoriana y profesora del departamento de Filosofía del Pontificio Ateneo Regina Apostolorum. Además, es coordinadora del área académica del Instituto de Estudios de la Mujer.

Rodríguez es también directora académica del curso sobre género, sexo y educación de la Universidad Francisco de Vitoria en colaboración con el Regina Apostolorum y formó parte del Dicasterio para Laicos, Familia y Vida.

Habló recientemente con ACI Prensa, socio informativo de CNA en español, sobre ideología de género, antropología católica y su relación con la cultura actual.

ACI Prensa: ¿Cómo debe combatir la Iglesia la ideología de género?

Rodríguez: No sé si me gusta la palabra "combatir"... Creo que la misión de la Iglesia es ser luz y buscar que la luz brille en las tinieblas. Ser luz significa proponer toda la verdad sobre el ser humano, educar y también advertir y señalar aquellas ideas que contradicen la dignidad de la persona o no ayudan a alcanzar su plenitud.

Personalmente, preferiría vernos, como Iglesia, más dedicados a un diálogo capaz de abordar con seriedad las ideologías de nuestro tiempo que a hacer denuncias totales que sólo entienden los que ya piensan como nosotros.

Según los datos que usted ofrece, los agentes de pastoral tienen un conocimiento vago de la doctrina católica sobre el tema o no la conocen ni la entienden en absoluto. ¿Qué pasos hay que dar para revertir esta situación?

Formación, formación, formación. Hay que formar en antropología cristiana. Mi experiencia es que los agentes de pastoral no la conocen suficientemente y no son capaces de proponerla en toda su belleza y profundidad. Además, es necesario formar en teología moral, para que sepan discernir las aplicaciones pastorales adecuadas a cada caso, sin desdibujar en absoluto la verdad sobre la persona. También es necesario formar en un estilo pastoral que sepa conectar con el mundo postmoderno y proponer la belleza perenne del Evangelio en un lenguaje comprensible para el mundo de hoy.

Pienso que si la Iglesia no es creíble hoy en cuestiones de género, no es porque no tenga mucho que decir, sino porque faltan formadores que sepan transmitir su mensaje de forma completa y precisa.

Hay una crisis en la familia, en la que se confunden los roles del hombre y de la mujer. Es ésta una de las principales causas de la confusión entre los jóvenes sobre la cuestión de género? ¿Qué otros elementos empujan en esta dirección?

Definitivamente, la crisis de feminidad y masculinidad que vivimos tiene un impacto muy fuerte en los jóvenes. Sin modelos atractivos, es difícil llevar a cabo el proceso de identificación con el propio sexo que es necesario en la adolescencia. Además, está la propia crisis de la familia: muchas familias desestructuradas, con padres y madres ausentes.

Los medios de comunicación, las redes sociales y el cine también influyen, sin duda, al insistir tan claramente en un único mensaje. En definitiva, creo que los chavales de hoy están bombardeados por ideas que les confunden, y no tienen puntos de referencia sólidos que les guíen.

Dices que saber que las cosas no se han hecho bien hasta ahora es "liberador". ¿En qué sentido?

(La historia continúa más abajo)

En el sentido de que nos hace ver lo que depende de nosotros y dónde podemos mejorar nuestro discurso para ser más creíbles. Personalmente, me preocupa mucho cuando se dice que la causa de toda la confusión entre los jóvenes viene de las redes sociales, los medios de comunicación, las leyes... porque todo eso es cierto, pero también es cierto que no parece que vaya a cambiar en los próximos años.

Pero si, al mismo tiempo que reconocemos el impacto de todos estos elementos externos, reconocemos que como Iglesia no siempre hemos estado a la altura; que no hemos sido capaces de proponer el mensaje con la profundidad y la belleza que nuestro tiempo demandaba... entonces tenemos cosas que dependen de nosotros, y que nos permiten esperar que el panorama pueda, efectivamente, mejorar.

Enumeras algunos riesgos en el ámbito educativo. A qué te refieres con "prácticas médicas poco contrastadas desde el punto de vista científico"

[Me refiero] a los tratamientos hormonales para niños y adolescentes. No soy médico, pero muchos médicos y psicólogos han planteado serias objeciones a este tipo de prácticas. En otros países están dando marcha atrás, pero en España seguimos haciendo experimentos.

Usted afirma que "no es necesario declararle la guerra al término 'género': Es posible asumirlo críticamente". Qué parte de ese discurso es aceptable según el magisterio de la Iglesia?

El problema no es el término género sino la antropología de la que se nutre. Amoris Laetitia nº 56 afirma que "género y sexo pueden distinguirse, pero no pueden separarse." Lo mismo se dice en Varón y hembra los creó en los nº 6 y 11. Y Dignitas Infinita retoma esta afirmación. Creo que la tendencia consolidada del magisterio en los últimos años ha sido dejar de declararle la guerra al término y entablar un diálogo crítico con lo que yo llamo "teorías de género"

El género es el desarrollo o interpretación cultural del sexo. Es justo distinguirlo del sexo, pero no separarlo de él.

¿Qué diferencia esta época de otras en cuanto al cambio cultural y la distancia entre generaciones que hace tan difícil el diálogo sobre estos temas?

Creo que la dificultad radica en lo que el Papa Francisco llama "cambio de época". La cultura siempre está en continuo cambio, pero hay momentos en la historia en los que se produce un verdadero cambio de época. Es un momento de ruptura, en el que el tiempo "cambia de piel", y se necesita una adaptación más profunda del lenguaje, de la perspectiva y de la visión.

Veritatis Gaudium reconoce que "aún nos falta la cultura necesaria para afrontar esta crisis; nos falta un liderazgo capaz de emprender nuevos caminos." Se trata de aprender a proponer la belleza de Cristo y del hombre en un mundo postmoderno. Esto requiere una nueva palabra profética.

¿Cómo equilibrar la acogida a los heridos por la ideología de género, como haría el buen samaritano, con la proclamación de la verdad antropológica de la creación del hombre y la mujer como imagen de Dios y lo que se sigue de esta afirmación?

En Jesús no hay contradicción entre verdad y caridad. El mismo Jesús que proclama el Sermón de la Montaña y dice que el adulterio comienza en el corazón levanta a la mujer adúltera.

Afirmar que el sexo es una realidad constitutiva de la persona y que impregna cuerpo y alma no contradice el reconocimiento de que la identidad en sentido psicológico es bio-psico-social y que la persona tiene la tarea de integrar distintos elementos: cuerpo, psique, cultura...

Podemos decir que nazco mujer, pero al mismo tiempo tengo que convertirme en mujer. Este proceso no es sencillo, y menos hoy en día. Creo que tenemos que tener muy en cuenta la experiencia de cada persona.

La antropología cristiana no es una verdad teórica que tengamos que lanzar a la gente... Si creemos que estamos bien hechos [por Dios], sabemos que la verdad está dentro de cada uno de nosotros y podemos reconocerla en los anhelos de nuestro corazón.

Quizás la tarea del acompañante cristiano sea caminar con la gente como Jesús hizo con los discípulos [que iban a] Emaús, ayudándoles a enriquecer la gramática con la que interpretan su historia. Si creemos que "la verdad nos hace libres", tal vez lo que tengamos que tener es mucha paciencia y amor para acompañar a las personas a ser cada vez más auténticamente ellas mismas.

Esta historia fue publicada por primera vez por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.

Parte:
Género: El problema no es el término, sino la antropología que lo sustenta, según un experto católico Género: El problema no es el término, sino la antropología que lo sustenta, según un experto católico Por Nicolás de Cárdenas Madrid, España, Nov 21, 2024 / 08:00 amMarta Rodríguez Díaz, católica experta en ideología de género, afirmó que más que combatir la ideología de género, la misión de la Iglesia católica es "buscar que brille la luz en la oscuridad" y ofrecer un diálogo crítico.Rodríguez también señaló que "si la Iglesia no es creíble hoy en materia de género, no es por falta de tener mucho que decir, sino porque faltan educadores que sepan transmitir su mensaje de manera integral y certera."Rodríguez fue elegida por la Conferencia Episcopal Española para impartir formación a los delegados diocesanos de pastoral familiar y de la vida sobre el reto que supone para la Iglesia católica la cuestión de la ideología de género.Es doctora en Filosofía por la Pontificia Universidad Gregoriana y profesora del departamento de Filosofía del Pontificio Ateneo Regina Apostolorum. Además, es coordinadora del área académica del Instituto de Estudios de la Mujer.Rodríguez es también directora académica del curso sobre género, sexo y educación de la Universidad Francisco de Vitoria en colaboración con el Regina Apostolorum y formó parte del Dicasterio para Laicos, Familia y Vida. Habló recientemente con ACI Prensa, socio informativo de CNA en español, sobre ideología de género, antropología católica y su relación con la cultura actual.ACI Prensa: ¿Cómo debe combatir la Iglesia la ideología de género?Rodríguez: No sé si me gusta la palabra "combatir"... Creo que la misión de la Iglesia es ser luz y buscar que la luz brille en las tinieblas. Ser luz significa proponer toda la verdad sobre el ser humano, educar y también advertir y señalar aquellas ideas que contradicen la dignidad de la persona o no ayudan a alcanzar su plenitud.Personalmente, preferiría vernos, como Iglesia, más dedicados a un diálogo capaz de abordar con seriedad las ideologías de nuestro tiempo que a hacer denuncias totales que sólo entienden los que ya piensan como nosotros.Según los datos que usted ofrece, los agentes de pastoral tienen un conocimiento vago de la doctrina católica sobre el tema o no la conocen ni la entienden en absoluto. ¿Qué pasos hay que dar para revertir esta situación?Formación, formación, formación. Hay que formar en antropología cristiana. Mi experiencia es que los agentes de pastoral no la conocen suficientemente y no son capaces de proponerla en toda su belleza y profundidad. Además, es necesario formar en teología moral, para que sepan discernir las aplicaciones pastorales adecuadas a cada caso, sin desdibujar en absoluto la verdad sobre la persona. También es necesario formar en un estilo pastoral que sepa conectar con el mundo postmoderno y proponer la belleza perenne del Evangelio en un lenguaje comprensible para el mundo de hoy.Pienso que si la Iglesia no es creíble hoy en cuestiones de género, no es porque no tenga mucho que decir, sino porque faltan formadores que sepan transmitir su mensaje de forma completa y precisa.Hay una crisis en la familia, en la que se confunden los roles del hombre y de la mujer. Es ésta una de las principales causas de la confusión entre los jóvenes sobre la cuestión de género? ¿Qué otros elementos empujan en esta dirección?Definitivamente, la crisis de feminidad y masculinidad que vivimos tiene un impacto muy fuerte en los jóvenes. Sin modelos atractivos, es difícil llevar a cabo el proceso de identificación con el propio sexo que es necesario en la adolescencia. Además, está la propia crisis de la familia: muchas familias desestructuradas, con padres y madres ausentes.Los medios de comunicación, las redes sociales y el cine también influyen, sin duda, al insistir tan claramente en un único mensaje. En definitiva, creo que los chavales de hoy están bombardeados por ideas que les confunden, y no tienen puntos de referencia sólidos que les guíen.Dices que saber que las cosas no se han hecho bien hasta ahora es "liberador". ¿En qué sentido?(La historia continúa más abajo)En el sentido de que nos hace ver lo que depende de nosotros y dónde podemos mejorar nuestro discurso para ser más creíbles. Personalmente, me preocupa mucho cuando se dice que la causa de toda la confusión entre los jóvenes viene de las redes sociales, los medios de comunicación, las leyes... porque todo eso es cierto, pero también es cierto que no parece que vaya a cambiar en los próximos años.Pero si, al mismo tiempo que reconocemos el impacto de todos estos elementos externos, reconocemos que como Iglesia no siempre hemos estado a la altura; que no hemos sido capaces de proponer el mensaje con la profundidad y la belleza que nuestro tiempo demandaba... entonces tenemos cosas que dependen de nosotros, y que nos permiten esperar que el panorama pueda, efectivamente, mejorar.Enumeras algunos riesgos en el ámbito educativo. A qué te refieres con "prácticas médicas poco contrastadas desde el punto de vista científico"[Me refiero] a los tratamientos hormonales para niños y adolescentes. No soy médico, pero muchos médicos y psicólogos han planteado serias objeciones a este tipo de prácticas. En otros países están dando marcha atrás, pero en España seguimos haciendo experimentos.Usted afirma que "no es necesario declararle la guerra al término 'género': Es posible asumirlo críticamente". Qué parte de ese discurso es aceptable según el magisterio de la Iglesia?El problema no es el término género sino la antropología de la que se nutre. Amoris Laetitia nº 56 afirma que "género y sexo pueden distinguirse, pero no pueden separarse." Lo mismo se dice en Varón y hembra los creó en los nº 6 y 11. Y Dignitas Infinita retoma esta afirmación. Creo que la tendencia consolidada del magisterio en los últimos años ha sido dejar de declararle la guerra al término y entablar un diálogo crítico con lo que yo llamo "teorías de género"El género es el desarrollo o interpretación cultural del sexo. Es justo distinguirlo del sexo, pero no separarlo de él.¿Qué diferencia esta época de otras en cuanto al cambio cultural y la distancia entre generaciones que hace tan difícil el diálogo sobre estos temas?Creo que la dificultad radica en lo que el Papa Francisco llama "cambio de época". La cultura siempre está en continuo cambio, pero hay momentos en la historia en los que se produce un verdadero cambio de época. Es un momento de ruptura, en el que el tiempo "cambia de piel", y se necesita una adaptación más profunda del lenguaje, de la perspectiva y de la visión.Veritatis Gaudium reconoce que "aún nos falta la cultura necesaria para afrontar esta crisis; nos falta un liderazgo capaz de emprender nuevos caminos." Se trata de aprender a proponer la belleza de Cristo y del hombre en un mundo postmoderno. Esto requiere una nueva palabra profética. ¿Cómo equilibrar la acogida a los heridos por la ideología de género, como haría el buen samaritano, con la proclamación de la verdad antropológica de la creación del hombre y la mujer como imagen de Dios y lo que se sigue de esta afirmación?En Jesús no hay contradicción entre verdad y caridad. El mismo Jesús que proclama el Sermón de la Montaña y dice que el adulterio comienza en el corazón levanta a la mujer adúltera.Afirmar que el sexo es una realidad constitutiva de la persona y que impregna cuerpo y alma no contradice el reconocimiento de que la identidad en sentido psicológico es bio-psico-social y que la persona tiene la tarea de integrar distintos elementos: cuerpo, psique, cultura...Podemos decir que nazco mujer, pero al mismo tiempo tengo que convertirme en mujer. Este proceso no es sencillo, y menos hoy en día. Creo que tenemos que tener muy en cuenta la experiencia de cada persona.La antropología cristiana no es una verdad teórica que tengamos que lanzar a la gente... Si creemos que estamos bien hechos [por Dios], sabemos que la verdad está dentro de cada uno de nosotros y podemos reconocerla en los anhelos de nuestro corazón.Quizás la tarea del acompañante cristiano sea caminar con la gente como Jesús hizo con los discípulos [que iban a] Emaús, ayudándoles a enriquecer la gramática con la que interpretan su historia. Si creemos que "la verdad nos hace libres", tal vez lo que tengamos que tener es mucha paciencia y amor para acompañar a las personas a ser cada vez más auténticamente ellas mismas.Esta historia fue publicada por primera vez por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.
Por Nicolás de Cárdenas Madrid, España, Nov 21, 2024 / 08:00 amMarta Rodríguez Díaz, católica experta en ideología de género, afirmó que más que combatir la ideología de género, la misión de la Iglesia católica es "buscar que brille la luz en la oscuridad" y ofrecer un diálogo crítico.Rodríguez también señaló que "si la Iglesia no es creíble hoy en materia de género, no es por falta de tener mucho que decir, sino porque faltan educadores que sepan transmitir su mensaje de manera integral y certera."Rodríguez fue elegida por la Conferencia Episcopal Española para impartir formación a los delegados diocesanos de pastoral familiar y de la vida sobre el reto que supone para la Iglesia católica la cuestión de la ideología de género.Es doctora en Filosofía por la Pontificia Universidad Gregoriana y profesora del departamento de Filosofía del Pontificio Ateneo Regina Apostolorum. Además, es coordinadora del área académica del Instituto de Estudios de la Mujer.Rodríguez es también directora académica del curso sobre género, sexo y educación de la Universidad Francisco de Vitoria en colaboración con el Regina Apostolorum y formó parte del Dicasterio para Laicos, Familia y Vida. Habló recientemente con ACI Prensa, socio informativo de CNA en español, sobre ideología de género, antropología católica y su relación con la cultura actual.ACI Prensa: ¿Cómo debe combatir la Iglesia la ideología de género?Rodríguez: No sé si me gusta la palabra "combatir"... Creo que la misión de la Iglesia es ser luz y buscar que la luz brille en las tinieblas. Ser luz significa proponer toda la verdad sobre el ser humano, educar y también advertir y señalar aquellas ideas que contradicen la dignidad de la persona o no ayudan a alcanzar su plenitud.Personalmente, preferiría vernos, como Iglesia, más dedicados a un diálogo capaz de abordar con seriedad las ideologías de nuestro tiempo que a hacer denuncias totales que sólo entienden los que ya piensan como nosotros.Según los datos que usted ofrece, los agentes de pastoral tienen un conocimiento vago de la doctrina católica sobre el tema o no la conocen ni la entienden en absoluto. ¿Qué pasos hay que dar para revertir esta situación?Formación, formación, formación. Hay que formar en antropología cristiana. Mi experiencia es que los agentes de pastoral no la conocen suficientemente y no son capaces de proponerla en toda su belleza y profundidad. Además, es necesario formar en teología moral, para que sepan discernir las aplicaciones pastorales adecuadas a cada caso, sin desdibujar en absoluto la verdad sobre la persona. También es necesario formar en un estilo pastoral que sepa conectar con el mundo postmoderno y proponer la belleza perenne del Evangelio en un lenguaje comprensible para el mundo de hoy.Pienso que si la Iglesia no es creíble hoy en cuestiones de género, no es porque no tenga mucho que decir, sino porque faltan formadores que sepan transmitir su mensaje de forma completa y precisa.Hay una crisis en la familia, en la que se confunden los roles del hombre y de la mujer. Es ésta una de las principales causas de la confusión entre los jóvenes sobre la cuestión de género? ¿Qué otros elementos empujan en esta dirección?Definitivamente, la crisis de feminidad y masculinidad que vivimos tiene un impacto muy fuerte en los jóvenes. Sin modelos atractivos, es difícil llevar a cabo el proceso de identificación con el propio sexo que es necesario en la adolescencia. Además, está la propia crisis de la familia: muchas familias desestructuradas, con padres y madres ausentes.Los medios de comunicación, las redes sociales y el cine también influyen, sin duda, al insistir tan claramente en un único mensaje. En definitiva, creo que los chavales de hoy están bombardeados por ideas que les confunden, y no tienen puntos de referencia sólidos que les guíen.Dices que saber que las cosas no se han hecho bien hasta ahora es "liberador". ¿En qué sentido?(La historia continúa más abajo)En el sentido de que nos hace ver lo que depende de nosotros y dónde podemos mejorar nuestro discurso para ser más creíbles. Personalmente, me preocupa mucho cuando se dice que la causa de toda la confusión entre los jóvenes viene de las redes sociales, los medios de comunicación, las leyes... porque todo eso es cierto, pero también es cierto que no parece que vaya a cambiar en los próximos años.Pero si, al mismo tiempo que reconocemos el impacto de todos estos elementos externos, reconocemos que como Iglesia no siempre hemos estado a la altura; que no hemos sido capaces de proponer el mensaje con la profundidad y la belleza que nuestro tiempo demandaba... entonces tenemos cosas que dependen de nosotros, y que nos permiten esperar que el panorama pueda, efectivamente, mejorar.Enumeras algunos riesgos en el ámbito educativo. A qué te refieres con "prácticas médicas poco contrastadas desde el punto de vista científico"[Me refiero] a los tratamientos hormonales para niños y adolescentes. No soy médico, pero muchos médicos y psicólogos han planteado serias objeciones a este tipo de prácticas. En otros países están dando marcha atrás, pero en España seguimos haciendo experimentos.Usted afirma que "no es necesario declararle la guerra al término 'género': Es posible asumirlo críticamente". Qué parte de ese discurso es aceptable según el magisterio de la Iglesia?El problema no es el término género sino la antropología de la que se nutre. Amoris Laetitia nº 56 afirma que "género y sexo pueden distinguirse, pero no pueden separarse." Lo mismo se dice en Varón y hembra los creó en los nº 6 y 11. Y Dignitas Infinita retoma esta afirmación. Creo que la tendencia consolidada del magisterio en los últimos años ha sido dejar de declararle la guerra al término y entablar un diálogo crítico con lo que yo llamo "teorías de género"El género es el desarrollo o interpretación cultural del sexo. Es justo distinguirlo del sexo, pero no separarlo de él.¿Qué diferencia esta época de otras en cuanto al cambio cultural y la distancia entre generaciones que hace tan difícil el diálogo sobre estos temas?Creo que la dificultad radica en lo que el Papa Francisco llama "cambio de época". La cultura siempre está en continuo cambio, pero hay momentos en la historia en los que se produce un verdadero cambio de época. Es un momento de ruptura, en el que el tiempo "cambia de piel", y se necesita una adaptación más profunda del lenguaje, de la perspectiva y de la visión.Veritatis Gaudium reconoce que "aún nos falta la cultura necesaria para afrontar esta crisis; nos falta un liderazgo capaz de emprender nuevos caminos." Se trata de aprender a proponer la belleza de Cristo y del hombre en un mundo postmoderno. Esto requiere una nueva palabra profética. ¿Cómo equilibrar la acogida a los heridos por la ideología de género, como haría el buen samaritano, con la proclamación de la verdad antropológica de la creación del hombre y la mujer como imagen de Dios y lo que se sigue de esta afirmación?En Jesús no hay contradicción entre verdad y caridad. El mismo Jesús que proclama el Sermón de la Montaña y dice que el adulterio comienza en el corazón levanta a la mujer adúltera.Afirmar que el sexo es una realidad constitutiva de la persona y que impregna cuerpo y alma no contradice el reconocimiento de que la identidad en sentido psicológico es bio-psico-social y que la persona tiene la tarea de integrar distintos elementos: cuerpo, psique, cultura...Podemos decir que nazco mujer, pero al mismo tiempo tengo que convertirme en mujer. Este proceso no es sencillo, y menos hoy en día. Creo que tenemos que tener muy en cuenta la experiencia de cada persona.La antropología cristiana no es una verdad teórica que tengamos que lanzar a la gente... Si creemos que estamos bien hechos [por Dios], sabemos que la verdad está dentro de cada uno de nosotros y podemos reconocerla en los anhelos de nuestro corazón.Quizás la tarea del acompañante cristiano sea caminar con la gente como Jesús hizo con los discípulos [que iban a] Emaús, ayudándoles a enriquecer la gramática con la que interpretan su historia. Si creemos que "la verdad nos hace libres", tal vez lo que tengamos que tener es mucha paciencia y amor para acompañar a las personas a ser cada vez más auténticamente ellas mismas.Esta historia fue publicada por primera vez por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.