Por Nicolás de Cárdenas
Madrid, España, Oct 1, 2024 / 07:00 am
La teóloga española Cristina Inogés, designada por el Papa Francisco para participar en el Sínodo sobre la Sinodalidad, sostiene en un documento publicado recientemente que "el cristianismo nunca debió convertirse en una religión."
En un artículo de septiembre titulado "Del Sínodo al jubileo: construyendo comunidad en diálogo", Inogés argumenta que Jesús buscó entregar una forma de vida y de relaciones humanas basadas en la fraternidad, no fundar una religión institucionalizada con jerarquías y "separar una pequeña parte del resto, los sacerdotes -el clero- aunque con influencia, mucha influencia, sobre el resto."
"Jesús llevó a cabo su misión en la vida cotidiana, en la realidad de cada día y lejos del templo, al que sólo se abre paso para protagonizar el único [incidente de] enorme enfado que tiene en todo el Evangelio: un episodio relacionado con el abuso de poder y que se saldó con la expulsión de los mercaderes", afirma.
Inogés, que estudió en la Escuela Protestante de Teología de Madrid (SEUT), cree que los orígenes del Sínodo de la Sinodalidad se encuentran en la Conferencia de Aparecida celebrada en 2007 y, particularmente, en el saludo del Papa Francisco tras su elección en el que "no hubo gestos triunfalistas"."
Para Inogés, el Sínodo de la Sinodalidad, que celebrará su segunda sesión en octubre, debe partir de la idea de que Jesucristo "no nos dejó una estructura eclesial prediseñada sino una forma de vida."
En otra parte del artículo, Inogés hace una interpretación del relato evangélico de la celebración de la Pascua antes de la Pasión en la que resta importancia al sentido sacrificial de la Eucaristía.
Para la autora, "en el relato de la fiesta de la Pascua que Jesús celebró con todos los que le acompañaban -aunque los Evangelios sólo hablan de los Doce- y que hemos convertido en la Última Cena, vemos que el núcleo de la celebración no se centra en el cuerpo y la sangre. Lo más importante es que el que va a dar su carne y su sangre se abaja una vez más para mostrar que su lógica es la del servicio y no la del poder"
En su disertación, la teóloga afirma que "la mesa es para todos. El único que podría crear reglas y leyes para que alguien se acerque a ella es Jesús, de quien es la mesa. Y él no lo hizo. Y no lo hace. Y no lo hará"
El Catecismo de la Iglesia Católica desarrolla las enseñanzas esenciales sobre la Eucaristía en los números 1322-1419, que la presenta como el sacramento central de la vida cristiana, instituido por Cristo, en el que Él mismo se hace verdaderamente presente para alimentar y fortalecer a los fieles en su camino hacia la vida eterna.
El Código de Derecho Canónico aborda cuestiones relacionadas en los cánones 899-933. La posibilidad de recibir la Comunión a pesar de estar en pecado grave se restringe a que exista "un motivo grave y no haya oportunidad de confesarse; en este caso la persona debe recordar la obligación de hacer un acto de contrición perfecta, que incluye el propósito de confesarse cuanto antes."
Además, "no deben ser admitidos a la sagrada Comunión los que hayan sido excomulgados o interdictos después de la imposición o declaración de la pena y los demás que perseveren obstinadamente en pecado grave manifiesto."
En el desarrollo de su tesis, Inogés afirma también que "Jesús no impone obligaciones como los Diez Mandamientos; Jesús presenta un programa [de vida] en las Bienaventuranzas."
Sin embargo, el catecismo afirma en el nº 2072: "Puesto que expresan los deberes fundamentales del hombre para con Dios y para con el prójimo, los Diez Mandamientos revelan, en su contenido primordial, graves obligaciones. Son fundamentalmente inmutables, y obligan siempre y en todas partes. Nadie puede dispensarse de ellos. Los Diez Mandamientos están grabados por Dios en el corazón humano"
En un apartado dedicado a los sacerdotes en el extenso artículo de 30 páginas, Inogés señala que "todos los bautizados, pero más aún los sacerdotes, están llamados a proclamar noticias liberadoras y no conjuntos de normas y prohibiciones."
(La historia continúa más abajo)
También expone su opinión de que la formación inicial de los seminaristas y la formación permanente de los sacerdotes tras su ordenación está demasiado centrada en "el hecho de que el sacerdote debe seguir configurándose con Cristo siervo, Cristo pastor, Cristo sacerdote y Cristo cabeza", por lo que se pregunta: "¿Dónde está Jesús hombre?"
El teólogo critica entonces que "la figura y el ser del sacerdote tienden a estar muy espiritualizados y centrados en el culto, corriendo el riesgo de acabar siendo funcionarios sacramentales y hombres de reuniones sobre tener más reuniones"
Inogés explica que "transformar los púlpitos en lugares de diálogo y los confesionarios en lugares de acogida no es algo que os interpele sólo a los sacerdotes, sino que debe tocar todos los ámbitos de nuestras iglesias, todos los ámbitos parroquiales."
En las últimas páginas del texto, el teólogo sostiene que el próximo jubileo convocado por el Papa Francisco es una especie de prolongación del Sínodo de la Sinodalidad "para que podamos seguir disfrutando de la reconstrucción de esa Iglesia que tan bien diseñó el Concilio Vaticano II, aunque pronto se desdibujó y acabó siendo irreconocible y, en muchas ocasiones, contraria al propio concilio."
Para Inogés, con el Sínodo de la Sinodalidad "ha llegado la hora de la posibilidad de empezar a dar forma al sueño conciliar del Vaticano II"
"La generación que protagonizó aquel concilio está en sus últimos días. Si perdemos su memoria, perderemos realmente la nuestra y podremos repetir los errores que se cometieron", añade.
El Concilio Vaticano II fue uno de los acontecimientos eclesiales más importantes del siglo XX. Comenzó en 1962 y se dividió en cuatro etapas, que concluyeron en 1965 bajo el Papa Pablo VI. Participaron unos 2.000 padres conciliares de todo el mundo.
La teóloga cierra su artículo con un deseo de reformular el Credo Niceno para que diga: "'Creo en una Iglesia santa, católica y apostólica para todos, todos, todos. Amén"
Este artículo fue publicado por primera vez por ACI Prensa, el socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.