Por Nicolás de Cárdenas
Madrid, España, Oct 12, 2024 / 08:00 am
La influencer y aristócrata española Ana Finat, descendiente de San Francisco de Borja, acaba de publicar la historia de su conversión donde describe cómo pasó de la mundanidad y el miedo a Dios a recuperar la libertad confiando en su misericordia.
En el libro en español "Cuando conocí al Dios del amor: cómo el amor de Cristo me liberó de las cadenas del mundo", Finat comparte la historia de su vida, muy distinta a la del común de los mortales por su entorno familiar -especialmente durante su infancia- pero, al mismo tiempo, muy parecida en cuanto a mundanidad y alejamiento de la fe como la mayoría de su generación.
"Cuando crecí, me alejé de Dios, porque me molestaba y porque era rebelde", admitió en conversación con ACI Prensa, socio informativo de CNA en español. Durante ese tiempo, vivió como tantos jóvenes de su generación: "Fumé mis primeros cigarrillos, experimenté mis primeros porros, salíamos mucho de copas y pasaba más tiempo en la calle haciendo novillos que en el colegio", explica en el libro.
Tampoco vivió castamente, lo que la llevó a quedarse embarazada inesperadamente a los 20 años. Además, más tarde utilizaría tecnologías de reproducción asistida contrarias al magisterio de la Iglesia católica.
Por suerte, no cedió a la tentación de abortar a su hijo: "Nunca me planteé abortar. El embarazo me produjo ansiedad; sabía perfectamente que no iba a ser fácil, porque nuestra relación [con su entonces novio] no era buena, pero estaba ilusionada con la vida que venía. Desde el principio, le di la bienvenida [al niño] con gran entusiasmo. Para mí fue un regalo, porque sabía lo que me venía encima, para empezar, porque yo también era muy inmadura", explicó.
Así estaban las cosas hasta que Finat asistió a un Seminario de Vida en el Espíritu, un retiro carismático organizado por la Archidiócesis de Toledo en España, tras el cual entregó sus redes sociales a Dios (actualmente tiene más de 30.000 seguidores en Instagram). En el libro cuenta que, tras aquella experiencia, "por fin fui libre"
Finat explicó que, tras aquel encuentro con el Espíritu Santo, comprendió que "abandonar todas tus preocupaciones, todas tus angustias y confiar en Dios da una libertad inmensa. Saber que hay alguien más grande, que te cuida, que te quiere como un padre, como el mejor padre, que no se separa de ti. Abandonarte también al Espíritu Santo, que el Espíritu Santo te guíe... todo eso da mucha libertad"
La influencer también se sintió liberada de la forma en la que se veía a sí misma: "Estaba totalmente inmersa en el mundo actual, en las redes sociales, con su vanidad, su egoísmo", dijo, y, separada de Dios, reconoció que "hacía lo que me daba la gana. No me importaba. Estaba muy centrada en mí misma.
Sin embargo, este estilo de vida mundano no colmó sus aspiraciones más profundas: "Crees que te ha colmado, pero luego te das cuenta de que no. Al final, lo único que te hace parar, porque te llena de verdad, es Cristo", compartió.
Escribir la historia de su conversión "daba mucho miedo", admitió, sobre todo por las implicaciones para su marido y sus hijas y porque no es fácil "contar las cosas con sensibilidad, sin morbo." Afortunadamente, tras recibir la oferta de la editorial, Finat ha contado también con el apoyo del padre Santiago Arellano, sacerdote de la archidiócesis de Toledo, que es su director espiritual.
Tampoco fue fácil cambiar de vida, porque sus más allegados "no entendían nada de nada" y, en consecuencia, "hubo muchos enfrentamientos." Sin embargo, con el paso del tiempo, las cosas cambiaron: "Cuando ven que todo lo que estás viviendo te lleva a estar mejor con ellos, a quererles más, a hacerles mejor las cosas, a vivir más para ellos, y el cambio es bueno, es absurdo que se peleen, porque todo es por su bien. Ahora están todos encantados", compartió con una sonrisa.
También fue difícil cambiar el rumbo de sus redes sociales, pues pensó que si empezaba a hablar de Dios y no de los eventos a los que la invitaban o de ciertas marcas de ropa y cosméticos, perdería seguidores. Así que se planteó dejar Instagram.
Sin embargo, tras entregar sus redes sociales a Dios, decidió continuar a pesar de los ataques que recibía, "sobre todo cuando publicaba cosas sobre el aborto. La gente se enfadaba mucho", o cuando hablaba de la eutanasia. También ha recibido apoyos, hasta el punto de que "he seguido creciendo en seguidores milagrosamente", comenta feliz Finat.
Desde pequeña, Finat había escuchado historias en casa sobre los vínculos de su familia con San Francisco de Borja, Santa Teresa de Ávila y San Luis Gonzaga. Especialmente con Borja, que fue superior general de la Compañía de Jesús y cuyo hijo mayor, Juan, fue el primer conde de Mayalde, título que ostentaron los padres de Ana.
(La historia continúa más abajo)
Tras su conversión, Ana profundizó en sus historias y explicó que "incluso en otra época, tuvieron las mismas luchas que yo". En concreto, cree que a Santa Teresa le habrían atraído "las conversaciones y frivolidades con la alta sociedad de Ávila" y a San Francisco de Borja le habría tentado "el poder del mundo". No en vano, fue virrey de Cataluña al servicio del emperador Carlos I de España.
En definitiva, Finat dice sentirse "superidentificada con ellos" y se encomienda a estos santos de una manera especial. Al mismo tiempo, representa un reto para ella: "Tener antepasados así en la familia pone el listón muy alto. Por un lado, te sientes horrible, empequeñecida, diminuta... Pero por otro lado también despierta el deseo de imitarlos."
Desde su conversión, Finat, junto con su hermana Casilda, ha estado involucrada en dos apostolados muy específicos en la Arquidiócesis de Toledo: Pueblo de Alabanza, que promueve oraciones de alabanza junto con los Seminarios de Vida en el Espíritu, y la Familia Anawim, que busca ministrar a personas necesitadas.
Esta historia fue publicada por primera vez por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducido y adaptado por CNA.