En la ciudad de Alepo (Siria) se reparó la Catedral maronita de San Elías (Elías), que resultó gravemente dañada por el fuego de militantes durante la guerra.
Los islamistas golpearon el templo cristiano con puntería: sus muros, que tienen varios cientos de años, resistieron, aunque fueron cortados por fragmentos, pero el techo quedó completamente destruido. Dentro del templo, todavía se pueden ver evidencias de las recientes hostilidades en la ciudad. Una pequeña exposición de fotografías frente a la entrada del templo también habla de los crímenes de los terroristas cometidos contra los sirios que profesan fe en el Señor Jesucristo y sus santuarios.

Para muchos católicos de Alepo, la Catedral de San Elías es una parte importante de su vida. La gente del pueblo recibió el santo bautismo, se casó en esta iglesia. Por lo tanto, ayudar en la restauración de la casa de oración para los feligreses fue un asunto de primordial importancia.