La civilización europea moderna a menudo se llama poscristiana, como una de sus características, destacando el tabú del tema de la muerte en la comunicación cotidiana. La gente simplemente evita hablar de la vida más allá de la línea, y el interlocutor que, sin embargo, plantea este tema se considera 'difícil' o 'inconveniente'. Mientras que para una persona con la conciencia de un cristiano, la muerte es un momento triste pero majestuoso, y el recuerdo constante de ella es un rasgo de una persona espiritualmente madura. Sin embargo, las actitudes hacia la muerte en el Viejo Mundo parecen estar comenzando a cambiar. La pregunta es: ¿en la dirección equivocada? Por ejemplo, la Unión de organizaciones funerarias alemanas (Bund Deutscher Bestatter) ha tomado la iniciativa de colocar cafés, restaurantes e incluso parques infantiles en los cementerios. Según Bild, el Strauss Café ya está funcionando en el cementerio Friedrichswerder en Berlín-Kreuzberg, y se ha instalado un parque infantil en Karlsruhe. El presidente del sindicato, Oliver Wirtmann, cuenta seriamente con el apoyo de la nueva iniciativa de la sociedad alemana. El objetivo del proyecto, según Wirtmann, es recordar a los jóvenes que la muerte está presente de una forma u otra en la vida de cada persona. Aquí hay áreas de juego y restaurantes rodeados de cruces y lápidas, tal vez no sea la forma más exitosa de devolverle a la gente una importante virtud cristiana: 'el recuerdo de la muerte'.
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