Para los católicos cristianos de todo el mundo, el Adviento ha comenzado: las cuatro semanas de espera previas a la Navidad. En las calles y plazas estos días empiezan a funcionar los mercadillos navideños, aparecen Papá Noel y la gente del pueblo decora los árboles de Navidad. Según la tradición, uno de los primeros árboles de Navidad aparece en la Basílica de la Natividad de Cristo en Belén, la ciudad donde nació el Salvador del mundo. En la noche del 2 de diciembre al 3 de diciembre, el abeto de Belén se iluminó con cientos de luces, reuniendo a muchos cristianos locales e invitados de la ciudad en la plaza frente al templo. El día anterior se llevó a cabo en Japón, en la ciudad de Kobe, la ceremonia de encendido del árbol de Navidad más grande del planeta. Según el canal de televisión MIR, en presencia de una gran multitud de personas, el árbol de treinta metros se iluminó con muchas guirnaldas y linternas. Para los católicos japoneses, juntos en la magia de la Navidad, este evento estuvo lleno del sentido tradicional de este país, un sentido de unidad con la naturaleza. Es interesante que para el papel del poseedor del registro de árboles, los japoneses eligieron no un abeto conocido, sino un tuevik que crece en este país. El árbol contendiente para el récord actual se encontró hace cuatro años: su peso es de 24 toneladas y su edad es de 150 años. Los árboles de Navidad ya se han decorado en las oficinas de los políticos europeos. En la oficina de la canciller alemana, Angela Merkel, el abeto estaba decorado con guirnaldas y estrellas doradas.
Parte: