El 16 de mayo, la Iglesia Católica conmemora a San Simón Stock, monje inglés que desempeñó un papel clave en el desarrollo de la Orden Carmelita en Europa y en la devoción al Escapulario del Carmen. Su vida refleja confianza en la providencia divina y amor profundo a la Virgen María.
Origen y vocación monástica
Simón nació hacia el año 1165 en Kent, Inglaterra. La tradición cuenta que de joven vivió como ermitaño en el hueco de un roble ("stock" en inglés), entregado a la oración. Más tarde se unió a los frailes carmelitas, recién llegados de Tierra Santa.
En 1247 fue elegido Superior General de la Orden. Llevó a cabo una profunda reforma, adaptando el carisma oriental de los carmelitas a la vida europea. Bajo su guía, la orden se expandió por Inglaterra, Francia e Italia.
La visión de María y el Escapulario
El 16 de julio de 1251, la Santísima Virgen María se apareció a San Simón rodeada de luz celestial y le entregó el Escapulario Marrón, prometiéndole:
"Quien muera portando este escapulario no padecerá el fuego eterno."
Esta visión se convirtió en la base de una de las devociones marianas más difundidas: el escapulario del Carmen, símbolo de pertenencia a María, de protección divina y de gracia espiritual.
Legado y culto
San Simón murió hacia el año 1265 en Burdeos (Francia). Aunque no fue canonizado formalmente, su culto fue aprobado por la Iglesia. La devoción al escapulario fue confirmada y enriquecida por numerosos privilegios papales.
Hoy San Simón Stock es uno de los santos carmelitas más venerados y el escapulario sigue siendo un signo poderoso de consagración mariana y camino de santidad.